El dúo integrado por las artistas platenses Camila Laguna y Grisel Delavault tiene la particular formación de bajo, bombo y dos voces. Con esas sonoridades repasan temas del cancionero popular y también composiciones propias. Vienen de ganar el Pre-Cosquín a mejor Dúo Vocal y sobre la elección del repertorio dicen: “El criterio de selección es definitivamente político”.


“El mineral es el guardián de la madera”, define la percusionista y cantante Camila Laguna al momento de explicar el nombre del proyecto folklórico que integra con la bajista y cantante Grisel Delavault. Surgido en 2023 en la ciudad de La Plata, Madera Mineral es un dúo de música de raíz folklórica y latinoamericana con una formación atípica: bombo legüero, bajo y dos voces. “La idea fue más una confesión amistosa entre nosotros de querer tocar juntas. Empecé a tocar el bajo en pandemia, me enamoré del instrumento y profundicé ahí. Y un día Cami me dijo que quería hacer algo con conmigo. Y yo también quería hacer algo con el bajo y el bombo. Entonces, nos juntamos a ensayar, elegimos un tema y le empezamos a dar forma”, cuenta Grisel sobre los inicios del dúo.

“En un principio era más Cami cantando y yo acompañando con el bajo y haciendo algunas voces”, precisa. “Después nuestro paso por el Pre Cosquín nos fue abriendo a la posibilidad de que sea más un dúo vocal con protagonismo de ambas voces. Fuimos generando un sonido y una identidad propia pero también tuvo mucho que ver con el Pre Cosquín como disparador”, completa. Después de presentarse tres veces en ése certamen, finalmente fueron seleccionadas para actuar en la edición 2026 del festival folklórico más importante del país. “La segunda vez que nos presentamos recibimos una mención especial y esta tercera vez ganamos en el rubro Dúo Vocal y tocamos en la cuarta luna en el festival oficial”, cuentan.

Madera Mineral. Fotos: Magui Medina

En el escenario mayor, hicieron versiones de la chacarera La Miski Mota (Víctor Abel Jiménez-Cacho Tacunau), la cueca Sin palabritas (Eladia Blázquez) y la zamba La resentida (Julia Ferro). “Fue muy emocionante y movilizante. Una experiencia de muchísimo aprendizaje”, resalta Camila. “No solo fue subirnos a disfrutar y compartir nuestro proyecto con el público, sino también una gran instancia de aprendizaje, porque es un escenario con mucha historia”, sostiene la bombista y cantante. Ambas son platenses de pura cepa y egresadas de la licenciatura y el profesorado en Música Popular en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP).

En 2024, publicaron el EP Madera Mineral con cinco versiones que conjugan la tradición con un sonido fresco: La simple piedra (José Luis Aguirre), La resentida (Julia Ferro), Viditilla (Anónimo / recopilación de Leda Valladares), Piedra y camino (Atahualpa Yupanqui) y La cruzadita (Pepe Núñez). “Ese disco lo grabamos después de haber participado por primera vez en el Pre Cosquín. Nos presentamos ahí teniendo meses de formación, era muy nuevo el proyecto. Nos anotamos pero no sabíamos mucho lo que estábamos haciendo”, confiesa Camila. “El criterio siempre es música que nos conmuevan principalmente, pero también tenemos una perspectiva de género en términos de qué elegir, es decir, que sean letras que nos representen también como mujeres. Y algunas tienen temáticas más relacionadas al cuidado de la tierra o a denunciar ciertas injusticias. El criterio de selección es definitivamente político”.

-Hay una mirada feminista inevitablemente en la música que hacen, ¿no?

Grisel Delavault: -Sí, buscamos también repertorio de compositoras mujeres, como Julia Ferro. También sabemos que el hecho de pararnos ahí las dos con los instrumentos y cantar dice mucho también de nuestra postura política feminista. Somos dos trabajadoras de la cultura y cada vez que podemos invitamos a Cam González, que es bailarina. Lo militamos desde lo literal y desde lo simbólico. Nos convoca mucho incluso hasta danzar nosotras mismas. Es algo que nos gusta que esté presente y hacia ahí vamos.

-¿Cómo está la cuestión de posicionarse como mujeres en un escenario en este momento social, cultural y político?

Camila Laguna: -Siempre fue difícil. Ahora probablemente más. La ley de cupo fue importante, pero después hay que salir a pelearla. Después de que eso esté escrito hay que hacer que se cumpla y las que ponemos el cuerpo somos las mujeres y disidencias, que en ocasiones estamos paleando para que nos llamen. Siempre es una pequeña lucha que tenemos que dar. Además de todo el trabajo que tenemos que hacer para tocar, formarnos y llevar un proyecto sólido y profesional adelante. Pero también con esa alerta de ocupar los espacios amorosa y responsablemente. Eso nos demanda una pequeña lucha constante para que esos espacios estén habilitados. Hay que militar, habitar y sostener los espacios. En este contexto tenemos un «representante» que instala un discurso muy violento y hace que las cosas sean más difíciles.

A fines del año pasado, el dúo lanzó una sesión en vivo filmada y grabada en la comunidad Kaypacha, en San Antonio de Areco. Se titula Sesión en el Octógono y ofrece tres canciones en vivo: La diablera (Hilda Herrera y Antonio Nella Castro), Décimas al río (Alejo García) y la chacarera de cosecha propia Río de mi voz. “Nos quedamos ahí en la comunidad y conocimos una bioconstrucción octogonal con un ventanal, un piso flotante y una cúpula maravillosa”, cuenta Grisel. Si bien la idea es seguir componiendo canciones, resaltan que también les gusta ser intérpretes. “Nos interesa expandirnos en todos los sentidos”, dicen a coro, mientras planean este año grabar un disco de larga duración. “Terminamos el año pasado charlando con un amigo productor y la idea es hacer un disco con temas nuestros y de otros autores”, anticipan.

-¿Les resultó difícil encontrar la musicalidad folklórica sin la presencia de la guitarra?

C. L.: -No fue tan difícil porque Grisel también es guitarrista y un poco el trabajo que hizo fue darle un sentido más guitarrístico al uso del bajo. Ella ya tocaba esos géneros con la guitarra. Lo que hizo fue traducir eso al bajo. Obviamente fue un desafío al comienzo pensar cómo queríamos que suene y que de repente el bajo iba a tener un rol armónico, más desarrollo, y no quizás un rol más de base. Entonces, tuvimos que encontrarle la vuelta. Las dos ya teníamos un recorrido en otras agrupaciones de folklore y la carrera nos había dado muchas herramientas, entonces fue hacer una síntesis de todo lo que veníamos aprendiendo y haciendo.

G. D.: -También siento que hacemos un entramado rítmico-melódico entre los cuatro instrumentos: las dos voces, el bajo y el bombo. Porque el bajo y el bombo quizás en formaciones diferentes folklóricas tienen un rol más asignado a la base. Siguen siendo instrumentos que ocupan ese lugar, pero a la vez también se vinculan de cierta forma con lo que proponemos desde lo vocal.

-¿Cómo conectan con la música de raíz folklórica y latinoamericana?

G. D.: -Ambas tuvimos una estimulación muy temprana respecto del mundo folklórico a través de nuestras familias, abuelos, padres y madres. Antes de entrar a la facultad cantábamos folklore las dos. Es algo que estuvo presente en nuestra infancia y adolescencia. Y hoy en día lo elegimos porque es una música que nos interpela profundamente tanto desde lo musical como desde lo poético y simbólico. Porque es una música muy vinculada a la danza y abre espacios de encuentro que son muy especiales. El folklore es una expresión cultural conmovedora.

C. L.: -Los inicios en el círculo familiar, de cómo estas músicas nos acompañan desde chicas y tienen representaciones muy significativas y sensibles para nosotras. Ý también lo del encuentro y la expresión en sí misma y todo lo que se genera alrededor de tocar folklore, que no es solo lo que pasa en el escenario, también es algo que se disfruta mucho. Es una elección muy sentida.

G. D.: -También tuvo que ver el surgimiento o aparición de ciertos artistas del folklore actual, como José Luis Aguirre, que nos generó una enorme inspiración. Un folklore que da ese lugar de encuentro, que se sigue tocando en las peñas, pero que es nuevo. Son composiciones nuevas, son nuevas letras, nuevas formas de componer y nuevas progresiones armónicas.

 C.L.: -Incluso que hablan de lo que nos pasa hoy. Hay algo también de la representatividad, que obviamente la sentimos cuando escuchamos la voz de La Negra, pero que también está en Raúl Carnota o en artistas más actuales. Me refiero a letras que hablan del ahora, como las de José Luis, Duratierra, Nadia Larcher, Luciana Jury o La Ferni. Nos traen una sensación de pertenencia renovada. Gracias a este proyecto pudimos cruzarnos en el escenario, compartir y hacer amistad con muchos de estos artistas. Eso es algo que nos regaló el folklore y la música.

-La Plata, además, tiene una escena folklórica bastante fuerte, hay un circuito y espacios importantes para tocar como la peña La Salamanca…

G.D.: -Sí, la escena folklórica platense está re viva. En realidad, la escena folklórica del país está muy viva. Pero acá en La Plata confluyen muchos estudiantes y mucha gente joven. Son parte de este ambiente folklórico sin hacer música incluso. Están los bailarines también. Es muy grande del colectivo folklórico: hay bailarines, músicos, salas, gente que va a las guitarreadas. Todo eso hace a la construcción del gusto popular platense.

 

Próximas fechas

El dúo se presentará el 6 de marzo en el cierre del Pre Ayacucho y el 7 de marzo a las 21 tocarán junto a La Típica Santiagueña en Raíces Bar Cultural (2 y 169), en Berisso. En tanto, el 14 de marzo a las 21 tocarán en Patio Conurbano (Bragado 6361), en Wilde, y el 21 de marzo en el Club Ateneo Popular (Calle 39 entre 115 y 116), en La Plata, con Luciana Jury y La Bestia Folk.

 

 

.

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *