El músico editó recientemente un nuevo material homenajeando a Mercedes Sosa a través de algunas canciones míticas que la tucumana inmortalizó. Un cruce que pone en valor el rol del intérprete y a grandes clásicos de nuestro cancionero.


A los siete años, Nahuel Pennisi escuchó en una vieja radio AM una voz que lo maravilló: la de Mercedes Sosa. No supo bien qué decían esas letras, pero su modo de cantar le amplió la percepción del mundo. Varios años después, en la peatonal de Lomas de Zamora, el joven cantor interpretó algunas de esas obras que inmortalizó la tucumana. Lo hacía luego de romper el hielo cantando alguna canción pop de moda de la época. Pero cuando interpretaba esas canciones folklóricas era su momento de liberación y disfrute. Ahora, ya convertido en un artista consagrado, Pennisi acaba de publicar un álbum que homenajea a la cantora: Nahuel Pennisi canta a Mercedes Sosa, editado por el sello Sony.

El disco abre con una versión del clásico popular y latinoamericano “Canción con todos”, de César Isella y Armando Tejada Gómez, una forma de tomar posición desde el comienzo. «Siento al caminar/ Toda la piel de América en mi piel/ Y anda en mi sangre un río que libera en mi voz su caudal», canta Pennisi con hondura, expresividad y sentimiento, algo que lo acompañará en todo el disco. “Esta canción nos invita también a vivir en comunión y cantar todos juntos. Todo eso también fue Mercedes y estaba bueno traerlo”, le dice el artista a De Coplas.

“Me llamaba mucho la atención cómo Mercedes con la voz lograba emocionar. No solamente por cantar bien, sino por expresar”. Fotos: Gentileza del artista

El campo de la interpretación –o la relectura de obras de otros autores-, sin dudas, es el terreno por el que mejor se mueve Pennisi. Alguna vez, en el Festival de Folklore de Cosquín, el cantor criado en las calles conurbanas de Florencio Varela despertó una genuina ovación del público al cantar sus versiones de “Ojalá” y “El necio”, de Silvio Rodríguez. Cuando un artista cree en lo que está cantando, de alguna manera, las hace suyas. Y en esa materia era experta Mercedes Sosa, la homenajeada en este disco. No hay aquí canciones del trovador cubano –que, por cierto, la tucumana ha cantado magistralmente, como su popular versión de “La maza”-. Pero la esencia y el compromiso de la interpretación es la misma.

Interpretar también es una forma de crear. Aunque eso amerita un análisis más extenso. En este disco, Pennisi se propone seguir ampliando el sentido del repertorio –o una parte del él, claro- que organizó la recordada cantora tucumana, tal vez la voz femenina más importante del país. En esta línea, el disco continúa con una canción acústica y reposada de “Parte del aire”, de Fito Páez, con arreglos de viento y percusión folklórica. Ahí nomás, pegadita, sigue su versión libre de “Promesas sobre el bidet”, de Charly García, como una forma de integrar al cancionero popular las firmas de dos exponentes del rock argentino.

Es que, justamente, Mercedes Sosa entendía a la canción popular en términos amplios. El rock, el tango y el folklore argentino –o las músicas de raíz folklórica, para ser precisos- como parte de una misma fuente para beber y nutrirse. “Mercedes, de alguna forma, innovó, porque lo que ahora ya parece una normalidad -los cruces entre artistas de distintos géneros- ella ya lo hacía con diferentes identidades musicales”, resalta Pennisi. “Más allá de que Mercedes ya lo hacía a mí también en lo personal me resuena mucho poder adaptarme a lo que la música me proponga”.

“Entonces, claramente entiendo que mi raíz es el folklore, que me hace sentir algo distinto, pero me encanta el desafío de cantar un tango, de citarlo a Charly o cantar ‘Parte del aire’ de Fito, que es una canción que nunca había cantado”, grafica el músico de 35 años. “Y Mercedes me permitió soñar con que lo podía hacer. Además de que es algo que me gusta, sabiendo que Mercedes lo hacía fue como una confianza doble para poder concretarlo”.

Luego arranca otro mini bloque en el repertorio con dos canciones con un tono más político o social, una dimensión importante en el repertorio de La Negra: “Cuando tenga la tierra” (de Daniel Toro y Ariel Petrocelli) y “Cinco siglos igual” (de León Gieco y Luis Gurevich). En la primera, Pennisi ofrece su canto más profundo y sentido: «Cuando tenga la tierra/ La tendrán los que luchan/ Los maestros, los hacheros, los obreros», canta con determinación, mientras suena un bombo y un ensamble de cuerdas. Un punteo suave y sutil le da lugar a la versión de “Cinco siglos igual”, una de las canciones más conmovedoras y potentes del repertorio de Gieco. Para resaltar la letra, Pennisi canta con su voz al frente, apenas acompañado por la guitarra y las cuerdas.

En varias entrevistas, el cantante, guitarrista y compositor resaltó que la premisa principal para elegir el repertorio fue su propia experiencia personal, como los recuerdos familiares. “Las canciones nos generan emociones distintas a cada uno. A mí me desbloqueaban recuerdos o me hacían acordar a cuando las conocí a través de la radio o las escuché por primera vez en alguna peña”, le cuenta a este crónica. “Me llamaba mucho la atención cómo ella con la voz lograba emocionar. No solamente por cantar bien, sino por expresar”, sostiene.

Después, el disco levanta vuelo rítmico con la chacarera “De fiesta en fiesta”, con letra del mítico Carlos Carabajal y música de los Hermanos Ríos. ¿Cómo podría faltar una chacarera en un disco de folklore argentino? De este modo, Pennisi le imprime soltura y carisma a “De fiesta en fiesta” y más tarde se le anima a la melancólica “Los mareados”, de la dupla tanguera Cobián-Cadicamo. Pero el disco termina, sí, con un espíritu luminoso y esperanzador. El clásico “Zamba para no morir”, con letra del poeta Hamlet Lima Quintana y música de Norberto J. Ambrós y Héctor A. Rosales, renace y resiste en la garganta de Pennisi.

«Hay que sacarlo todo afuera/ Como la primavera / Nadie quiere que adentro algo se muera/ Hablar mirándose a los ojos / Sacar lo que se puede afuera / Para que adentro nazcan cosas nuevas, nuevas, nuevas, nuevas», dice una parte del estribillo de “Soy pan, soy paz, soy más”, una poesía del uruguayo Luis Ramón Igarzábal (1948-2005) que Piero musicalizó y convirtió en canción. Una canción que amplificó Mercedes Sosa con su voz en los Ópera del ‘82 y que hoy Pennisi vuelve a cantar. Una canción esperanzada, entusiasta y de aceptación. Todo comienza y todo termina. El final elegido es la versión de “Chacarera del fuego”, de Alberto Rojo. Esa que dice: «Fueguito que vas quemando/ cartas grises de nostalgia/ déjame cantar tu canto/ y embriagarme de tu magia». De eso se trata: de mantener viva la llama.

 

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