La cantautora chilena editó un nuevo disco de canciones que proponen profundidad en la simpleza, tal cuál promete su nombre: Lo sencillo y lo sutil. Con una orquestación minimalista y grabado en formato acústico, fue mezclado por la propia Morris. “Quise hacerlo así muy orgánico y utilizando lo mejor posible los pocos elementos”, dice. Lo presenta en Argentina a fines de abril.


En un contexto complicado y crítico para la región y el mundo, la cantante, compositora y multiinstrumentista chilena Elizabeth Morris necesitó hacer un disco orgánico, esperanzado y luminoso. “Tiene que ver con el poder que tiene la música en sí misma: evocar esas cosas que al final son las que nos sostienen y nos permiten pararnos y resistir los embates de este mundo tan cruel y tan violento que vivimos actualmente en nuestra realidad, tanto en Chile como Argentina, con gobiernos autoritarios, con mucha violencia y discriminación, con una energía muy negativa”, fundamenta la artista chilena sobre el espíritu de su nuevo disco, Lo sencillo y lo sutil (2025), que presentará en Argentina el 23, 24 y 25 de abril. “La música desde un lugar súper simple puede ser una tremenda posibilidad de resistir este tipo de situaciones”, sostiene.

“Siempre está la esperanza de que todas estas cosas son pasajeras y que al final lo que queda son otras cosas más profundas y simples”, continúa Morris. El nuevo material está integrado por nueve canciones acústicas grabadas en el estudio con todos los músicos tocando al mismo tiempo, como se hacía antaño: la violonchelista Maggi Rust, el percusionista Luis Barrueto y Morris en voz, guitarra, cuatro y charango. “La mayoría son composiciones que estaban iniciadas en algún momento y que las reuní pensando en la temática y en el ensamble con el que hice el disco”, precisa la cantautora trasandina. “Quise hacerlo así muy orgánico y utilizando lo mejor posible los pocos elementos. Traté de no detenerme tanto en los arreglos, sino usar armonías simples y realzar la interpretación vocal. Que todo fuera muy cálido y cercano. Desde el punto de vista del trabajo técnico yo hice la mezcla porque tenía ganas de que sonara muy natural, sin mucha intervención de procesamiento, no muy pulido”.

«Estamos todos saturados de información constantemente. Hay una necesidad de aterrizar y conectarse con cosas más esenciales». Fotos: Pablo O’Ryan

– ¿Por qué sentías la necesidad de ir hacia la búsqueda de la simpleza y lo sutil?

– Creo que tiene mucho que ver con que estamos todos saturados de información constantemente. Entonces, hay una necesidad de aterrizar y conectarse con cosas más esenciales. Y valorar eso también. Un poco en contraste con la producción demasiado cargada: la cosa matemática de los clics en las grabaciones, de que todo calce en una grilla. Me hacía falta salir de ahí y también, honestamente, hay un asunto que tiene que ver con cómo llevar al escenario lo que suena en el disco. Muchas veces nos pasa que luego no podemos reproducir en vivo cuando hay muchos elementos, porque uno los necesita para volver a hacer los arreglos como fueron grabados. Entonces, también tenía ganas de que este núcleo musical sea muy movible, práctico y se adapte a cualquier escenario.

Los asuntos esenciales de los que habla Morris tienen que ver con la construcción de vínculos afectivos (Quiéreme, Iluminándome, Otra noche sin ti), el cuidado de la naturaleza (Hojita de coca) y el respeto por los maestros y maestras que iniciaron el camino, como Violeta Parra, a quien le dedica una canción. «Sabía y raíz/ fuerza y ternura/ Fuente matriz/ semilla pura/ Madre mayor/ diosa pagana/ Tu corazón/ de lluvia y de grana/», canta en Violeta. “Es una canción que me costó mucho tiempo dar con la letra. Porque creo que Violeta Parra es una figura tan gigante, un símbolo tan grande, que es bien difícil de abarcar”, cuenta la compositora. “Pero estoy muy contenta con el resultado de la canción, es una de mis favoritas del disco, porque expresa muy bien lo que quise reflejar: la dualidad de esta mujer que rompió todos los esquemas y que fue muy fuerte”.

Y se explaya: “Tiene canciones como ‘Maldigo del alto cielo’ en la que expresa ese dolor y esa rabia. Pero al mismo tiempo es una mujer dulce, frágil, tierna, amorosa. Todas esas cosas se complementan y dan como resultado una obra artística musical única, de una belleza profunda. Fue una mujer silvestre que logró capturar todas esas cositas pequeñas y que logró hacer una obra universal. Creo que escribió una de las canciones más bellas de la humanidad, como ‘Gracias a la vida’. O ‘Volver a los 17’”.

Más allá de las voz cálida y agradable de Morris, el disco cuenta con la participación de dos invitados de lujo: Joe Vasconcellos en Realidad circular y José Seves de Inti-Illimani en el son cubano Miel, perfume y ron. “La invitación a Joe surgió en el proceso. Ya teníamos grabada la canción y por el estilo, el ritmo y la onda me imaginaba su voz y su energía puesta en la canción. Entonces, le pregunté si quería participar y afortunadamente me dijo que sí”, celebra. “Él decidió cantar en la canción y además llevó sus instrumentos y le puso también algún ambiente. Fue un tremendo aporte, le puso pimienta y sal a la canción”, completa. “La voz de José, por otro lado, es como un sello de la nueva canción chilena. Esa canción la teníamos ensayada y me sonaba su voz”, apunta sobre Miel, perfume y ron.

“Yo soy una estudiosa empedernida y enamorada del folklore y la música popular latinoamericana. Siempre me ha interesado mucho la cosa rítmica y me ha gustado mucho integrarla”, resalta sobre la impronta latinoamericana que presenta el disco. “Porque además en Chile en nuestra música folklórica tradicional no tenemos ese tipo de ritmos. Entonces, me interesa poder reflejar esa riqueza, que también es algo que se va perdiendo, porque todo se homogeniza en la música actualmente”, sostiene. “Poder poner foco en ciertos mundos musicales y ritmos específicos, como Cinco, que está en cinco octavos, que es un ritmo de merengue venezolano, me parece súper interesante. Porque puede dar una sensación distinta de lo que uno habitualmente escucha cuando prende la radio. Mi interés por la canción popular latinoamericana es herencia del movimiento de la nueva canción chilena, que tiene eso como una bandera: recoger tanto ritmos como instrumentos de Latinoamérica. Y cocinarlos un poco desde acá. Soy hija de esa escuela, de Inti-Illimani, por ejemplo, que tocan tiple, charango, quenas, zampoñas, guitarras y percusiones de distintos lados”.

– El disco cierra con la andina Hojita de coca, un homenaje a la madre tierra. ¿Es importante seguir cantándole a la naturaleza, no?

– Sí. Tiene que ver mucho con tomar conciencia que al final de cuentas nosotros somos unos simples seres que vivimos en un planeta y que somos parte de la naturaleza. Entonces, la inspiración tiene que ver con una ceremonia que se hace de floreo de llamas en el norte de Chile. En ese ritual agradecemos a la tierra, la cuidamos porque nos sentimos parte y dependemos de ella. Tiene ese espíritu la canción: humildemente agradecer. No lo pensé mucho, sino que es como la alegría también. Esa canción es la más simple de todas en su contenido y su concepto, es súper directa.

– Además de que Pedro Aznar grabara una canción tuya, has compartido escenarios y música con Raly Barrionuevo, Georgina Hassan, Carlos Aguirre, ¿Por qué creés que se da ese vínculo tan estrecho con artistas argentinos?

– Creo que tenemos muchísimo en común. La Cordillera es la que nos une, no la que nos separa. A través de Mercedes Sosa hay unos repertorios en común que nos hermanan muchísimo. En el caso de Pedro para mí fue una gratísima sorpresa cuando supe que estaba interpretando la canción ‘Décimas’, que la conoció a través de Francesca Ancarola. Significó mucho para mí y un par de veces la cantamos juntos en Chile. A Raly lo conocí acá en un festival e inmediatamente hubo una admiración mutua. Además de que son grandes referentes para nosotros también, el folklore argentino históricamente ha sido muy fundador de cosas que después se siguieron haciendo acá en Chile. Pienso en nombres como Atahualpa Yupanqui, Charly García, Fito Páez, Serú Girán… siento una admiración enorme por la música argentina.

– ¿Qué reflexión te merece la actualidad social y política de Chile?

– Aquí estamos recién con unos días de inicio de este gobierno que nos tiene a todos un poco aturdidos. Ha ido más lejos de lo que esperábamos en muy poco tiempo. Imagino que va a tener repercusiones. Mucha gente que votó por este gobierno se va a dar cuenta que fue engañada. En términos culturales nosotros estamos esperando saber qué va a pasar con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con su financiamiento; en qué se va a utilizar, cuál va a ser la mirada. No hay muchas luces de que eso vaya a andar bien. Pero mientras tanto lo positivo es que nosotros siempre vamos a seguir haciendo lo que hacemos. No es la primera vez que nos toca estar al otro lado. Entonces, hemos ido desarrollando como una especie de mecanismo de defensa. Ahora sí que va a tocar ser un poco más activos y frontales con ciertos temas. Como con este disco, yo nunca pierdo las esperanzas. Y tengo la sensación de que este gobierno va a dejar en claro que nosotros no estábamos mal.

 

* La cantautora chilena se presentará el jueves 23 de abril en Pez Volcán (Marcelo T. de Alvear 835), en Córdoba; el viernes 24 de abril a las 20.30 en Casa C de Villa General Belgrano y el sábado 25 de abril a las 22 en La Carbonera (Carlos Calvo 229), en Buenos Aires.

 

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