Referente de su generación, es la primera pianista argentina en grabar la obra completa para piano del compositor santafesino. De gira por el país, latinoamérica y Europa, su mayor desvelo es dar a conocer estas composiciones clásicas con aroma a música folklórica argentina por todos los rincones del mundo.
La poética melodía de Pueblito, mi pueblo, se expande en la sala y reverbera en los pocos afortunados testigos de la sonoridad del piano en manos de la santafesina Lilia Salsano. La conocida composición es de otro santafesino, el maestro Carlos Guastavino, cuya obra ha recorrido el mundo.
El último acorde, suspendido por unos minutos antes del silencio contemplativo, da lugar a la sonrisa cómplice de Lilia. El aplauso extiende la emoción. “Esta es la versión para piano de una canción que evoca el terruño, que en Guastavino fue la elección de volver a San José del Rincón, una localidad pequeña cerca de la ciudad de Santa Fe, para pasar sus últimos días de vida”, cuenta la pianista en el principio de una charla que fluirá entre anécdotas y reflexiones sobre el piano clásico y sus cruces con músicas populares.
Hija de músicos, su papá oboísta de la Orquesta Sinfónica de Santa Fe y su mamá pianista, las sobremesas de los domingos se convertían en tertulias de escuchas de óperas, músicas de cámara y pianistas clásicos. Con una escucha dirigida, Lilia y su hermana se las ingeniaban para “escuchar a escondidas otras músicas”. El legado también incluye un bisabuelo que fundó la Escuela de Música de Rafaela, donde estudió, entre otros, Remo Pignoni y la herencia de mujeres pianistas incluye a su abuela, Elda Ricci de Vieri quien le enseñó a ella y a su hermana no sólo la técnica sino el amor por el instrumento.
Su trayecto de escuela secundaria incluyó el estudio musical en el Liceo Municipal de Santa Fe y luego el Profesorado en Piano del Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral. Guiada por su maestra Graciela Recca, construyó su camino como solista participando en concursos, conciertos y grabaciones.
Luego de transitar por los compositores clásicos emblemáticos, Lilia inquieta y decidida se propone abordar a compositores argentinos como Piazzolla, Virtú Maragno hasta llegar a Carlos Guastavino. Es la primera pianista argentina en grabar la obra completa para piano del compositor santafesino. La obra integral se grabó en tres discos editados por el sello Shagrada Medra.
Lilia charla enérgica, todo su cuerpo habla. Vuelve al piano y toca la introducción de Bailecito mientras cuenta “estas dos canciones las escuché por primera vez en las manos de mi abuela, tiene líneas melódicas muy bellas”, y su delicado fraseo hace sublime la interpretación, y enfatiza “quiero que se conozca la música de Guastavino y que le llegue a todo el mundo, que puedan vivenciarla y sentirla en el cuerpo”.
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Construir un repertorio
“Cuando terminé la carrera universitaria me pregunté ¿ahora por dónde sigo? Si bien ya estaba tocando un montón, con experiencia en la orquesta juvenil y como solista, no quería que el futuro se limite al tránsito por los conservatorios y concursos”, dice Lilia y agrega “siempre tuve una relación de alegría con el instrumento y quería vivenciar esa etapa de esa manera. Para los pianistas clásicos, la respuesta es siempre ‘te tenés que ir afuera’ y yo no quería eso, entonces tuve que ver cómo construir ese mundo sonoro que me gustase”.
En esa búsqueda, cursó seminarios de posgrado de la Maestría de Música Latinoamericana del Siglo XX y XXI en la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza). “Ahí se me abrió la cabeza, porque escuché un montón de compositores argentinos y latinoamericanos y se analizaban sus obras como si fueran sonatas de Beethoven, con ese entusiasmo y rigor con el que uno estudia las grandes obras de la música clásica. En ese contexto, escuché una sonata de Guastavino y pensé qué maravilla esto, me pareció tan dulce, tan bien escrita y con tanta fuerza que dije esto tiene que estar en los escenarios”.
En 2012, la UNL la convoca por el Centenario del Nacimiento de Guastavino y participa con un corpus de obras que alcanzaban para un primer registro y en 2015, el INAMU (Instituto Nacional de la Música) lanza el fomento para grabaciones y se presenta “sin muchas expectativas” por la naturaleza del proyecto, es aprobado y lo que era un disco terminaron siendo tres.
Convidada por el músico entrerriano Carlos Negro Aguirre, director del sello discográfico Shagrada Medra, en contacto con el gestor y músico Gustavo Mozzi, -en ese momento director del CCK- Lilia grabó esta trilogía en la Sala de Conciertos La Ballena Azul entre 2017 y 2019.
– ¿Cómo fue grabar en La Ballena?
– Ay! Hermoso! Primero elegir el piano, porque hay dos Steinway de Hamburgo y uno es más bello que el otro. Trabajé con la ingeniera en sonido Fabiola Russo, con ocho micrófonos en el piano y una consola impresionante. Fueron jornadas extensas de grabación porque en ese momento el CCK tenía una programación intensa y yo grababa en esos huecos. La sala es impecable, en sonoridad, en técnica y estéticamente.
– Es una obra pianística muy grande ¿cómo pudiste reunir todas las partituras?
– Hay una cuestión grave en nuestra música y es el hecho de que no se editan más partituras y se pierde mucho. Así que fue todo un trabajo, algunas las pude comprar, otras las tenía de bibliotecas que heredé, pedí a pianistas amigos. Una partitura fui a buscarla a un Conservatorio de Bahía Blanca y otra llegó misteriosamente -risas- buscando material junto a Fernando Morello, director del Liceo Municipal de Santa Fe, apareció un cuadernillo de una reconocida pianista, Perla del Curto. Era una obra que no habíamos visto nunca, la consultamos a la musicóloga Silvina Luz Mansilla, y nos confirmó que estaba dentro de su catálogo y hablamos con su sobrino, quien tiene a cargo los derechos, y nos dio el ok y la inscribimos en SADAIC. Así que esta grabación integral sumó una obra más.
– Antes de Guastavino grabaste la obra completa de otro compositor santafesino como fue Virtú Maragno. Hay una búsqueda en posar la mirada en los compositores argentinos, ¿por qué?
– Sí, por un lado es darle singularidad a un repertorio que se distingue de los demás pianistas. Creo que una como artista tiene más posibilidades de creatividad en una obra que no tiene trescientas grabaciones encima. No quiere decir que no me gusten los compositores europeos, pero creo que hay algo más interesante en explorar en estos repertorios menos transitados.
– ¿Creés que estos compositores latinoamericanos o argentinos no tienen la misma aceptación dentro de la academia o del mundo del piano clásico?
– En ámbitos académicos, cuando uno habla de autores latinoamericanos, lo vemos al final como para ‘rellenar’ el programa. Mi intención con todo esto que vengo haciendo, más allá de que la gente se enamore de esta música, es inspirar a que también busquen en sus lugares a sus autores, su pianismo, sus pianistas, y empezar a crecer desde adentro. No es ir en contra de los clásicos como Mozart, Schumann o Chopin, porque amo tocar todo ese repertorio, pero hay que saber que hay un cofre de tesoros por descubrir en las obras de nuestro patrimonio musical.
Esencia Guastavino
Lejos de enrolarse en las vanguardias musicales que ingresaban al país, Guastavino se mantuvo fiel a su estilo. Esto lo situó en el blanco de críticas y exclusiones del círculo de sus colegas. Prolífico, compuso 266 piezas para canto y piano, obras de cámara y corales que fueron grabadas en distintas partes del mundo. Los tres romances argentinos -su arreglo orquestal de una obra original para dos pianos- fue estrenada por la orquesta de la BBC de Londres. Las canciones de cámara son las que más se han popularizado.

Carlos Guastavino.
Hay dos antecedentes de grabación integral de la Obra Completa para Piano Solo de Carlos Guastavino: una, un grupo de pianistas dirigidos por Dora de Marinis y, la otra, Martin Jones, un pianista inglés. En el caso de Lilia, es la primera vez que lo hace una pianista argentina, además santafesina como él.
Su propuesta forma una trilogía que se compone por el primer disco Poesía (2020) que incluye Sonatina en Sol menor, 10 Preludios sobre melodías populares infantiles argentinas, Las Niñas, Bailecito, Gato. El CD2 Presencias (2022) incluye Diez Cantilenas Argentinas, Las Presencias y Mis Amigos. El tercer disco es Paisajes (2024) y se puede escuchar La tarde en Rincón, Pueblito, mi pueblo, Romance de Cuyo, El Sampedrino, Tierra Linda: Sonata en Do sostenido menor.
– ¿Cómo surgió la idea de agrupar las obras de esta manera?
– Junto a Pablo Tibalt, dramaturgo y actor santafesino, pensamos en agrupar la obra en relación a sus universos de inspiración. El primer disco se llama Poesía centrado en lo lírico e íntimo, él decía que sentía una sinergia entre la música y la poesía. Luego, Presencias, que tiene que ver más con lo humano, escribe retratos musicales anónimos, algo muy original, a través de una paleta de sonidos describe cómo es esa persona. Por último, Paisajes, alude al mundo descriptivo y paisajístico con muchas composiciones de lugares queridos por él.
– Si tenés que pensar en la esencia de este compositor, ¿qué destacarías?
– Creo que lo genuino lo define. Genuinamente sentía esa dulzura, esa fuerza expresiva, y no estaba pensando en el éxito sino que cada obra que fue escribiendo la hizo de corazón, porque se siente muy orgánico todo lo que uno va tocando. Fue muy atacado por las vanguardias por su cruce con las músicas populares. Lo curioso es que los folcloristas no le cerraron la puerta, pero sí en el ámbito académico. En ese momento había un movimiento vanguardista donde lo tonal era menospreciado y él a eso lo veía como algo snob. Hay algo que me apasiona de su música y es que siempre hay muchas voces que van dialogando y se van imitando. Es una música que parece simple pero en realidad es compleja, y le vas encontrando nuevas maneras de decirla.
– ¿Cómo fue la búsqueda estética para que aparezca la voz de “tu” piano en la interpretación de su obra?
– Sí, es interesante lo que decís, porque como pianista clásico, uno tiene una serie de reglas estilísticas, la partitura es la hoja de ruta. ¿Hasta dónde vos te podés meter sin distorsionar lo que escribió el compositor? Hay gente que piensa que uno tiene que ser solamente un reproductor de lo que está, pero eso lo siento muy tremendo para mí.
Más allá de intentar mi mejor nivel interpretativo, busqué la dulzura de la voz. Si él escribió tanto para canto es porque realmente cada línea la concibe desde el canto. Cuando cantás las melodías, te salen otras inflexiones con la voz que no están escritas, lo hacés más suave, estirás un poco más la nota y eso pasarlo a un instrumento percusivo como el piano fue todo un desafío. Él es un pianista clásico que pone ciertos aditivos folklóricos, así que traté de familiarizarme con la parte rítmica, incluso jugando con las velocidades para darle brillo a eso.
Sigue girando
Con su Gira Guastavino Argentina, Lilia recorrió diecinueve provincias del país y eso fue impulso para emprender la Gira Guastavino Latinoamérica, con presentaciones en Ecuador, Colombia y Brasil, y luego, la Gira Guastavino España, que incluyó conciertos en Barcelona, Madrid, Tarragona y León.
– En la gira por Argentina, tocaste en salas muy pequeñas en ciudades del interior del país hasta el Salón Dorado del Teatro Colón. Me parece un bello derrotero, difundir esta música por todos los rincones sin importar las magnitudes de la exposición…
– Qué lindo que hayas reparado en eso, la verdad es que encontré un amplio abanico. Las partituras se mantienen vivas si se las interpreta y yo quería que esta música se multiplique y llegue a más personas. No hay un circuito de gira de conciertos para la música clásica en nuestro país, y menos para pianistas solistas, pero me encapriché en buscar contactos y fueron apareciendo lugares para tocar.
– ¿Recordás algún concierto en particular?
– Sí, fui a una escuela en Jujuy y toda la comunidad había hecho un esfuerzo enorme en comprar un piano vertical, y lo habían puesto en el medio como de un tinglado. Hicieron unos carteles de bienvenida bien artesanales, con mucho cariño. Toqué y di el concierto, que lo hago comentado para introducir al público en las obras. Cuando terminó, viene el papá de una nena y me dice, ¡ay mi nena está como loca! ¡le encantó! ¡ella no sabía que las mujeres podían hacer esto! ¡Qué hermoso! (risas).

Salsano se presentará este sábado 6 de junio a las 18 en el Palacio de la Libertad (ex CCK), Foto: Juan Vittori
– Esta anécdota vestida de inocencia y realidad me da pie para preguntarte ¿qué posibilidad de desarrollo profesional hay para los pianistas en general y en particular para mujeres en Argentina?
– Lo que veo es que hay muy buenos pianistas que casi no tienen la posibilidad de tocar, más las mujeres. No hay circuitos y para los conciertos bien pagos, traen pianistas de afuera. Además de estudiar muchísimo, armar repertorio, tenés que gestionar los conciertos y todo lleva mucho tiempo. Las mujeres han conquistado muchos espacios, pero hay ciertos lugares que llevan pianistas varones. Igualmente para ambos es difícil, generalmente no se vive de dar conciertos. Yo soy privilegiada por mi cargo en la Orquesta Sinfónica de Santa Fe, también doy clases como la mayoría de los músicos, y es algo que me encanta, pero más me gusta salir a jugar de la mano de Guastavino.
– Y de la mano de Guastavino, en octubre del año pasado llegaste al Salón Dorado del Teatro Colón, ¿qué significó para vos ese escenario?
-El Teatro Colón siempre es muy especial y el Salón Dorado es una sala increíble. Como ya venía girando con Guastavino, fue mucha gente que me venía siguiendo, de todas las edades, algunos muy amantes del compositor y otros que recién lo descubrían. Fue un momento de cosecha para mí, un hito que logré. Pasó algo muy hermoso y fue que tocando Pueblito, mi pueblo, la gente empezó a cantarla de manera muy sentida. Fue algo asombroso porque estaba en Buenos Aires no en Santa Fe, siempre es un momento emotivo cuando la canción es de todos.
En las manos de Lilia, la música sigue girando. Este sábado 6 de junio a las 18 se presenta en el Palacio de la Libertad (ex CCK) junto a la pianista Daniela Salinas. Ofrecerán en Alma de dos mundos, un programa con música latinoamericana del siglo XX. El repertorio incluye piezas del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos y del argentino Carlos Guastavino. Además, en lo que sigue de este 2026, ya hay fechas en Bolivia, Italia, Países Bajos, Francia y, por supuesto, en varios rincones de esta Argentina trazando rutas en este “pianorama” que pretende visibilizar, porque “me interesa conocer los pianos que hay en mi país y la gente que genera estos semilleros en lugares escondidos en el mapa”.
Foto de portada: Viviana De Rosa
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