Se cumplen 150 años del nacimiento de Andrés Chazarreta. El declarado “patriarca del folklore argentino” desarrolló una prolífica labor como creador y recopilador de obras cumbres del cancionero popular.
Don Andrés Chazarreta nació en la ciudad de Santiago del Estero el 29 de mayo de 1876. A los cuatro años quedó húerfano de madre y tanto él como sus hermanos fueron criados por su abuela. Durante su niñez y su juventud, en sus oídos sonaban vigüelas, zambas y vidalas. De niño tocaba armónica y acordeón y, siendo adolescente, sus hermanos le enseñaron a tocar la guitarra. Durante su extensa trayectoria como músico, llegó a ejecutar 16 instrumentos.
Estudió teoría y solfeo, se interesó por la música clásica europea y también formó parte de una agrupación que interpretaba las danzas que se bailaban en los salones aristocráticos (vals, mazurca, schotis..). En 1895, don Andrés se recibió de maestro normal, profesión que ejerció hasta 1906. Desde 1905, fue inspector de escuelas y ocupó también varios cargos directivos en institutos militares.

A través de su obra, el folklore logró formalidad e institucionalización. Su incansable labor de recopilador salvó del olvido a una gran cantidad de temas de autores anónimos, canciones que fue recogiendo y registrando mientras ejercía su trabajo de inspector en pueblos y campos de Santiago del Estero. En total, tiene registradas 284 obras. La primera composición propia fue Anita, una mazurca escrita en 1904, dedicada a su novia.
La Zamba de Vargas, fue su primera recopilación. La transcribió, la arregló para guitarra y la hizo editar en Buenos Aires en 1908 por la Casa Medina. Luego le pidió a su amigo Domingo Lombardi (co-autor de El sol del 25, gato con Gardel- Razzano) que le escribiera la letra. La versión más difundida indica que de chico aprendió la zamba oyéndosela cantar a su abuela Agustina (falleció en 1902, 115 años). Se dice que la abuela la aprendió de su hijo Manuel Antonio, tío de Andrés. Don Manuel había sido soldado del Ejército del Norte comandado por Antonino Taboada y había participado en la victoria sobre Felipe Varela en la Batalla del Pozo de Vargas (1867). Allí se la oyó ejecutar a José María Gauna, el abanderado del Pozo de Vargas, que era músico y compositor. La leyenda dice que los santiagueños ganaron la batalla ayudados por el ánimo que daba el ritmo de la zamba.
Formó un elenco con bailarines y músicos santiagueños al que denominó Compañía de Arte Nativo del Norte Argentino. En principio, eran aficionados reunidos para producir ambiciosos espectáculos poniendo en escena danzas y canciones tradicionales y populares. Las aristocracias y gobiernos del noroeste lo rechazaban, pero la compañía logró la aprobación popular. En Tucumán, la Compañía fue desestimada por el Teatro Belgrano por ser “inapropiada para un recinto de alta cultura” y en Santiago del Estero el gobierno le negó el Teatro 25 de Mayo por estar destinado “solamente a compañías de primer orden”. Producidos los rechazos oficiales, el francés Pablo Mazure le dio espacio en su confitería El pasatiempo del Aguila y esa actuación en julio de 1911 significó el ansiado debut del grupo de Don Andrés.
Su vínculo con Buenos Aires se inició en 1917. Ese año debutó en el Salón La Argentina. En 1921, Jorge Farías Gómez, amigo de Francisco Balbín (dueño del teatro Politeama), le gestionó y le consiguió gratis el uso de la sala. Con un elenco de 30 personas, realizó una histórica actuación en el Politeama el 17 de marzo de ese año. Participaron músicos, cantores y bailarines, entre los cuales se destacaban Patrocinio Díaz y Juanita Gilardi, una figura de aquellos años. Ricardo Rojas cronicó esa actuación para el diario La Nación y la definió como “el coro de las selvas y de las montañas”. Rescatando el suceso, León Benarós escribió: “para empresarios y productores de espectáculos, el folklore no era elegante ni era negocio. Desde 1921, el impacto de Chazarreta en la ciudad conmovió a los insensibles con una ola de auténtica y fresca manifestación folklórica” (Revista Folklore – Número 100). El espectáculo estuvo en cartel más de un mes, con dos funciones diarias.
A principios del siglo XX, en Argentina se grababa mucho repertorio nacional: tangos, valses, zambas. Entre tantas, en su recorrido por Santiago del Estero, don Andrés descubrió la chacarera La doble, que en 1921 fue grabada por Gardel-Razzano. En el primer disco publicado por el sello Nacional se grabaron Gato arpiada y La pepita (zamba). En esa década del 20, luego de la primera guerra mundial, el sello Electra tenía entre sus artistas a la Orquesta Regional de Andrés Chazarreta. En la década siguiente, los autores y compositores comenzaron a pensar en la protección de sus obras y en 1936, Chazarreta fue socio fundador de Sadaic, junto a Francisco Canaro y otros grandes de la época.
Su hija Anita fue gran colaboradora de don Andrés. Durante su infancia y adolescencia, Anita acompañaba la labor de su padre y emprolijaba las recopilaciones. A ella le dedicó la composición Criollita santiagueña, a la que luego Yupanqui le escribió la letra. Otra música recopilada por Andrés es La telesita, la chacarera que relata la leyenda protagonizada por Telésfora Castillo. Más adelante, Agustín Carabajal le agregó la letra. Además de las mencionadas, entre sus recopilaciones más populares se encuentran La 7 de Abril, La arunguita, El pala pala y La zamba alegre. De sus composiciones, se destacan también El 180 y Santiago del Estero.
En abril de 1941 fundó en Buenos Aries la Academia de Danzas Nativas (llegó a tener 71 filiales) y, en 1942, creó la Orquesta de Arte Nativo. Entre 1937 y 1943, encabezó audiciones en las radios Nacional, Belgrano, El Mundo y Stentor. Entre 1929 y 1959, grabó varios discos para la RCA en diversos formatos: solos, dúo, trío, cuarteto y con orquesta de veinte integrantes.
Andrés Chazarreta publicó 11 libros dedicados a difundir su música compuesta y recopilada. El primero de ellos, Primer álbum musical santiagueño, fue editado en 1916. Reunió allí las obras creadas y recopiladas, listas para ser ejecutadas, algunas con piano y otras con canto y piano.
Lo de “Patriarca del folklore argentino” refiere al proyecto redactado por el legislador Roberto Abalos y aprobado por la Cámara de Diputados de la Nación en setiembre de 2004. En los fundamentos, se reconocen su obra y su trayectoria y se considera el alto valor del material que recogió, ya que ello sigue siendo fuente válida para el estudio de los investigadores.
Andrés Chazarreta falleció el 24 de abril de 1960 en Santiago del Estero. Hacía cuatro años que se había retirado de los escenarios y ya le había pasado la posta a su hijo Agustín. En honor a su figura, la Ley 26.665, sancionada en abril de 2011, determina que cada 29 de mayo (día de su nacimiento) se celebre en toda la Argentina el Día Nacional del Folklorista.
.
.