El cantautor, guitarrista y activista trans de 30 años habla de su nuevo disco folklórico Mientras aclara: de las inspiraciones personales a la par de las colectivas. Y dice: “Tengo el deseo de contar historias como ejercicio de lucha”.


Valen Bonetto empuña la guitarra vibrando con chacareras, cuecas, aires litoraleños, andinos y más ritmos folklóricos, y canta: «Gracias por este otoño perfumando los recuerdos, hermano voy de tu mano a ver si espanto el silencio. Raíces de los amores, que crecen bajo este cielo, mi alma será de viento, será coraza de tiempo. Cuando el dolor me venga a buscar le abriré el alma, para que entre y se vuelva sol mientras aclara». Se eleva la voz de Valen Bonetto, cantautor y guitarrista esencial en estos tiempos de visibilización de la lucha trans, y ofrenda al sentir colectivo su nuevo disco Mientras aclara. ¿Qué vivencias comparte aquí?

Lo editó el 20 de marzo por Goza Records y atraviesa alegrías, dolores y desafíos -personales y de todos- en siete obras folklóricas que corroboran su emoción creadora y su fe política en la canción popular para interrogar al presente: Valen Bonetto sigue construyendo sus caminos para sí mismo y para les demás. Y dice: “Creo que las de Mientras aclara son unas canciones muy contextuales. Salvo la última, ‘ODL’, fueron todas compuestas en estos últimos dos años. Por ende tienen, para mí, un fuerte contenido político, más allá de que sean canciones que hablan de cosas más cotidianas”.

Porque “siempre hay algo que está cruzando el modo en el que estamos en el mundo, en esta época -explica Bonetto, de 30 años, y además integrante de Duratierra-. Y la decisión de juntar estas canciones en el disco Mientras aclara tuvo que ver con la necesidad de rescatar las cosas cotidianas como constitutivas de la identidad de cada une y de las grupalidades: de lo comunitario. Y tenerlo accesible o de una manera palpable. La música es la manera en la que yo puedo hacer eso real”. Mientras aclara “es un disco prácticamente grabado en vivo: lo hicimos con mi tío, Jorge Bonetto, una semana en su estudio en Córdoba, y quedó”.

Y “en estas siete obras exploramos, en el sentido más espontáneo de la palabra, con muy poca rosca desde lo arreglístico: la canción estuvo adelante siempre”, cuenta Bonetto. ¿En qué momento de su trayectoria con la música se sintió realmente un compositor? Él piensa unos segundos, capta las obras de Mientras aclara y dice: “Sólo tuve la necesidad, lo hice y lo hago. Uno siempre tiene cosas para crecer y para aprender. Creo que yo tengo el deseo muy grande de contar historias que nos queden más cerca: como ejercicio de historización propia y de lucha. En mi infancia no hubo canciones que hablaran de nosotres”.

Alude al colectivo LGBTIQ+ y profundiza: “Pienso en la tarea de alguien que escribe Historia: hay un compromiso de registrar un momento. Un historiador lo haría a través de la recolección de datos, o con una tesis. Yo hago música y así historizo nuestro presente”. Entonces busca un sueño por cumplir dentro de la música: “No quiero romantizar esta tarea, pero poder decidir hacer lo que a uno le toca el corazón es vivir en ese sueño de vuelta. La música mueve algo del mundo que es invisible: tiene la capacidad de transformar algo de la materia, de la energía, que es muy especial. Y poder hacerlo en la casa de une, en un escenario o en un fogón, tiene un poco de mágico”.

Y crear canciones que despierten sentidos íntimos y conjuren luchas políticas a través del folklore es un plus de responsabilidad, piensa Bonetto: “Es el lenguaje del pueblo, y, si no pudiéramos mutar dentro de lo discursivo de lo que uno cuenta, estaríamos fallando en la tarea de registrarlo. Y eso mismo hace que convivan tantas cosas dentro del folklore. En mi caso, el color folklórico tiene que ver con mi historia de vida. Siempre estuve muy vinculado al género y siento que es una tierra fértil para contar estas cosas. Simplemente, es el modo en que me sale. Y para mí es un deber contar desde mi verdad las cosas que nos pasan”.

En eso Bonetto recuerda referentes clave para su quehacer compositivo: “Pienso en María Elena Walsh o en Eladia Blázquez: en personas que se dedicaron a contar ciertos márgenes y a proponer ciertas conversaciones. Ahí yo siento una responsabilidad, en el buen sentido. Ser honesto es un compromiso que asumí conmigo mismo hace mucho tiempo”. Y se dispone a recorrer los universos y las inspiraciones -propias y sociales- que rodean a las siete canciones de Mientras aclara, cuya presentación oficial será el 11 de junio en JJ Circuito Cultural (Jean Jaures 347, Buenos Aires), además de llevarlo a otros destinos:

La del tren: “Tiene un germen de inicio en 2021 o 2022. Con Susy Shock y la Ferni empezamos en 2022 un ciclo de radio en Folklórica Nacional FM 98.7, Brotecitos, otro será el cantar: el primer programa de folklore y tango transfeminista. Y la Susy nos traía una pregunta todas las semanas y la compartía a les invitades del programa: ‘¿Qué te constituye?’. Ella siempre nombraba al Tren Sarmiento como algo constitutivo de la identidad de las personas que viven en el Oeste y yo pensaba también en el tren como parte de la historia de nuestro país. Laguna Larga, el pueblo cordobés de donde yo vengo, se construyó alrededor de las vías del tren y de la estación. Luego viví en Liniers y me tomaba el Tren Sarmiento casi todos los días para ir a trabajar al Centro Cultural Kirchner (CCK). Y un día me bajo del tren y leo: ‘Se abren las licitaciones de Trenes Argentinos’. Era en esa época en la que parecía que todo se podía vender. Me quedé pensando en ello y en la caminata empecé a cantar ‘Tren Sarmiento se hace brisa en las llamas de mi país. ¿Quién nos barre las cenizas sin lugar donde partir?’. Me pareció importante para la época, para mi cotidianeidad y para la de las personas que viven en el Oeste, escribir una chacarera del tren y de todo lo que significa para nosotres como sociedad: siento que habla de una clase social que no es cualquiera, y como para quienes estamos del lado peronista de la vida la clase obrera es una conquista, me pareció importante que una canción le hablara a esa historia”.

Cielito de mi pago: “Es una canción de mi papá, Horacio Bonetto. La elegí porque él tiene una manera de escribir que a mí me gusta mucho: en esta canción en particular, pero en todas las suyas, tiene una capacidad muy grande de hacerte viajar con la poesía. Siempre registra cosas, incluso de lugares a los que capaz nunca fue, pero puede registrar cosas de los territorios y te los dibuja muy fácilmente. Es muy accesible para escribir. Y ésta me parece una canción preciosa porque habla del suelo y del cielo, que en definitiva termina siendo el mismo para todos y para todas. Habla de este compromiso de ser conscientes de que quienes hacemos la tarea de construir la patria, el pago, somos nosotros”.

Quizá la cueca: “Ésta fue la primera cueca que hice, que, como bien le cabe a mi personalidad, tiene cosas que supuestamente no son de la cueca, dicen que las cuecas norteñas están en tonalidades menores y ésta está en tonalidad mayor. Como dije antes, yo trabajé muchos años en el CCK y en 2025 me fui en este contexto en el que te invitaban a irte. El último día que me tocó ir fue un domingo y no había nadie de las personas que yo veía todos los días. Fue rarísimo, después de tantos años de pandemia, rodajes, producciones enormes, transformaciones importantísimas, que la última jornada fuera con el lugar medio vacío. También fue simbólico, en este contexto, y escribí esta canción un poco entendiendo que retirarse de los lugares puede ser amoroso, sobre todo porque siempre se puede volver. Así que en un principio hice una tonada medio chuncana y después la terminé haciendo cueca. En definitiva, creo que el tema habla de las despedidas y creo que quienes migramos también tenemos un vínculo muy especial con el ir y volver, así que también habla de haber migrado de un lugar al que uno quiso y quiere mucho”.

La bruja: “Es un aire de zamba. Para mí es una canción muy importante porque habla del caos y de la ternura que tiene el caos. Es una canción que le escribí a un amigo de mi papá y que es como un tío. Rescata un poco todo eso que la sociedad empuja para afuera, para el borde, y que para mí es humano. Hay una forma en la que se supone que uno debe ser, en la que se supone que uno debe hacer arte y en la que se supone que uno debe hacer sus vínculos. Después está lo que hacemos con lo que podemos y hay algo de esto que nos proponemos que es habitar los bordes, y de lo político que tiene habitar los bordes y ser identidades disidentes. Justo se cumplieron cincuenta años del golpe de 1976 y pienso en las flores: como si nuestros bordes, esos márgenes de la sociedad, estuvieran políticamente por nosotros y llenos de flores, y como si el error y, todo eso que la sociedad expulsa, fueran nuestras flores. Eso nos vuelve la sociedad preciosa que somos, las personas interesantes que somos, y nos da las historias hermosas que tenemos y en definitiva el arte que hacemos”.

Valen Bonetto. Fotos: Gentileza del artista

Copla del llano: “Es una canción que habla de mi infancia. Yo tengo dos hermanos más grandes y cuando éramos chicos mis viejos hacían una cosa espectacular. Como no tenían un mango, inventaban cosas para que nosotros pensáramos que nos íbamos de vacaciones, nos armaban la carpa en el patio de mi casa, tipo aventura. Tengo esta imagen muy marcada en mi recuerdo: la luz de la noche era la vía blanca de la calle, porque el patio daba a la calle de atrás de casa, y mi viejo se sentaba en la puerta de la carpa, que era verde y naranja, se veía la silueta del contraluz de la vía blanca y él cantaba hasta que nos quedábamos dormidos. Ésta es una canción que habla de la creatividad y de la inventiva que uno tiene en los contextos de adversidad para seguir siendo feliz, y cómo uno incorpora eso como parte de su vida, y como algo común y normal. Para mí era un momento de felicidad absoluta estar en la carpa en el patio de mi casa, era como una aventura”.

Mientras aclara: “Esta canción le habla a la familia elegida y al compromiso de no dar por sentadas las cosas. Uno naturaliza muy rápido algunas cosas, y en eso perdés el registro de la fortuna, que no necesariamente es económica, sino que en mi caso es ciento por ciento afectiva, y en ese no naturalizar para mí es importante agradecer el afecto. Por haber migrado y por ser una persona disidente, tengo una familia de sangre que me abraza y que no me expulsó de mi hogar, pero en la experiencia de la amistad uno aprende a formar otro tipo de familia: a hacer su propio contexto y a sobrevivir. Y esta forma de sobrevivir hace que vos tomes consciencia de lo importantes que son las personas que están cuidándote todo el tiempo, incluso en los gestos más chicos. Y en esta época son tantas las urgencias que es muy fácil perder de vista esas cosas más chicas, más sencillas, así que me pareció importante agradecer, incluso ofrecer un poco el corazón. El estribillo dice ‘cuando el dolor me venga a buscar le abriré el alma, para que entre y se vuelva sol mientras aclara’. Es una forma de devolución: de pago por el cariño. Y en este tema, la artista chilena Camila Vaccaro sumó su voz y su acordeón”.

ODL: “Se llama ‘ODL’ por ‘Otra Del Litoral’. Este tema debe ser de 2023 y surgió cuando empezó a hacer ebullición con mucha más fuerza, a nivel regional, latinoamericano, el discurso de ultraderecha. Ahora que lo pienso, eso fue muy veloz, y me acuerdo de que nos empezamos a juntar para ponernos en alerta ante esta situación. Hay una canción que se volvió como un himno interno, que es ‘Brotecitos’, con letra de Morena García y música mía. Es una canción de cuna que le habla a una niña en un contexto específico, y tuve la necesidad de escribir la respuesta a ese tema. Ésta también tiene el ritmo litoraleño que tiene ‘Brotecitos’. No la llamaría manifiesto, porque eso es algo muy grande, pero sí es un intento de recuperar cuáles son las cosas indispensables para la vida, y para nuestra vida en particular: quiénes somos dentro de eso. En ese momento, 2023, todavía era muy difícil discernir a dónde iban a atacar, y después se terminó viendo cómo se atacó a la comunidad LGBTIQ+, a todo lo que es Derechos Humanos y a la izquierda en general. En ese momento intentábamos entender a qué nos enfrentábamos y quiénes éramos enfrentándonos a eso. Acá Marcela Vicente grabó el cello y Sebastián Bergallo el contrabajo, ambos lo hicieron maravillosamente”.

 

 

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