Reconocida por sus artistas de alcance nacional y mundial y por una escena musical más visiblemente ligada al rock y a la canción de autor, Rosario se revela como una ciudad donde la guitarra tanguera tiene mucho para decir y para ofrecer. Los libros de investigación del músico y docente Facundo Madrid ponen en superficie un legado y un presente que invitan a leer, a aprender y a escuchar.


Guitarrista y docente, Facundo Madrid encontró a partir del trabajo final del curso de posgrado Historia social y política del tango argentino, promovido desde FLACSO en 2023 y dictado por el reconocido historiador Gustavo Varela, una manera de conciliar pasiones y memorias. “Como para terminar el curso se nos pedía un pequeño escrito a partir de un tema que nos guste, se dio como el puntapié inicial para poder ponerme a investigar realmente sobre la guitarra, detenerme a ver qué hubo atrás y situar los discos publicados. Pero en el camino me empezó a interesar el tema de dónde tocaban y cómo trabajaban y eso terminó armando como una escena rosarina que derivó en hallar más artistas, referir lugares de grabación, lutieres, sellos y fotógrafos y llegar hasta el presente”, resume Madrid durante una entrevista con De Coplas.

Ya inserto en esa vorágine sonora y vital, el músico construyó un primer volumen, La guitarra del tango en Rosario (2024) que tuvo un impacto notable y un recorrido que fue de lo local a lo internacional abarcando estaciones intermedias siendo declarado de Interés Cultural por la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe y presentado también en Buenos Aires, España, Italia y Túnez

Pero no conforme con ello, Facundo dio forma a tres volúmenes –lanzados el año pasado- que complementan ese aporte inicial bajo el título: El tango de Rosario en guitarra donde, integrando todas las partituras, respectivamente hace foco en creaciones instrumentales, en obras de fusión con otros géneros y en piezas del tango canción para el que agrega el aporte en la materia de una especialista como la intérprete Noelia Moncada.

Los tres volúmenes de El tango de Rosario en guitarra. Fotos: Ariel Micheletti

Para tomar dimensión de una labor que aunque puede abordarse de manera individual conforma una totalidad, en el prólogo del ejemplar que dio inicio a la saga y firmó el ensayista e investigador Lautaro Kaller se lee que “conocer el tango es una buena manera en adentrarse en la forma de ser de una comunidad…Por ello, la custodia del pasado como el reflejo del presente nos permiten liberar una fuerza revitalizadora de una expresión popular”.

En ese ejemplar que reúne aportes de más de 60 voces de la escena se aborda “el estilo rosarino” en la guitarra tanguera que se definió como “caracterizado principalmente por su ubicación geográfica pero también por la cantidad de inmigración a principios del siglo XX y que aún hoy, en la actualidad, recibe migración interna de otras ciudades o provincias. Esto lo ha transformado en un territorio ecléctico culturalmente hablando, en donde se toca tango, música del litoral, folclore, latinoamericano y rock nacional con la misma naturalidad y excelencia profesional”.

A partir de la guitarra, Madrid complementa desde el presente repasando que en Rosario “hay una escuela bandoneonística con grandes instrumentistas y también de violinistas a partir de la tradición de los Agri y quise preguntarme si existía también algo así con los guitarristas».

Ya en El tango de Rosario en guitarra I, que se inicia con un texto del gran intérprete y autor Juan Falú donde saluda el “realmente vasto universo tanguero acunado en esa ciudad que es capaz de albergar identidades universales y locales, urbanas y provincianas”, se proponen 16 obras divididas entre tangos (como “Carreteando”, de  Martín Tessa; “Pedacito de barrio”, de Valentín Cosso; y “Shitake”, de Javier Ramírez); milongas (donde figuran “Milonga en sol menor”, de Pablo Covacevich; y “Milonga del monte”, David Tokman) y valses (entre los que se citan a “Arrebol”, de Mariano Mattar; “ Ayer”, del propio Madrid; y “Casita de Belgrano”, de Valentín Cosso).

La segunda parte de El tango de Rosario… aborda su diálogo con otros géneros y es introducida por Leonardo Bravo, notable instrumentista radicado en Japón quien allí postula que el material “más que un manual técnico, es una guía sensible para explorar y descubrir, dentro del género, nuestra propia voz…en una obra destinada a consolidar y renovar la tradición del tango en nuestra ciudad”.

En sus casi 200 páginas, el libro acerca una docena de expresiones que cultivan el posible cruce del tango con otros géneros tal como se aprecia en la “Cueca del temporal”, de Quique Gule; la chacarera trunca “Flor de quimil”, de Marcelo Stenta; los tangos de cámara de Ezequiel Diz “Tres tangos” y “Suite gotán”; y la milonga-chorinho “Milonguerinha”, de José Ferrer, por citar algunos ejemplos).

El cierre de la investigación está volcado hacia el tango canción y es presentado por el pianista Julián Peralta como “una herramienta poderosa que nos conecta con el pasado, el presente y el futuro de una cultura vibrante”. Para el músico bonaerense de intensa actividad formativa en Rosario “este libro se convierte en un faro para las nuevas generaciones de músicos, ofreciéndoles un camino estructurado y sensible para adentrarse en un repertorio que define el ser de una ciudad. Es un material que nos permite leer lo que no está escrito y entender que, en cada acorde, en cada verso, reside la identidad de un pueblo”.

La diversa nómina que ofrece las novedades de la canción tanguera surgidas desde las entrañas rosarinas tiene, entre otras, las firmas de Carolina Ciani (con la milonga campera “Al borde” y el vals litoraleño “Cunimí”), Agustín Priotto (de la mano de la milonga “El transa atlántico” y el vals “De refilón” que compuso con el letrista Leandro Di Paolo), Ayelén Prado (a partir de “Huella del nombre” y “Por esas cosas”) y de un veterano reconocido como Adrián Abonizio con su tango “Negro albañil”.

 

Una cuna de música y de grandes guitarristas

Con 39 años y una trayectoria artística que lo llevó a ser parte del quinteto Furacero y sostener un dúo con el bandoneonista Pablo Aureli, Madrid también coloca su viola al servicio de otros géneros al ser parte de la tradicional agrupación de música celta Anam Keltoi, el grupo de jazz Siberianos y el cuarteto de guitarras más percusión 4 de Copas.

De esos proyectos a la pesquisa por exhibir el carácter tanguero de su ciudad donde certificó la publicación de 133 discos del género en las últimas tres décadas, el músico y escritor celebra confirmar como fruto de esta exploración que “Rosario es una cuna de grandes guitarristas aportando al tango desde acá pero también en Buenos Aires y en otros lugares del mundo”.

Facundo Madrid. Fotos: Ariel Micheletti

“En este momento, por ejemplo. –aporta con satisfacción- hay expresiones rosarinas de tango girando por Europa como el dúo Martín Tessa-Carlos Quilici, el grupo La Máquina Invisible y la propuesta electrónica de San Telmo Lounge”.

– ¿A qué atribuís esa vitalidad?

– No lo sé, pero no deja de ser notable. De lo tradicional a la vanguardia y desde un talento guitarrístico como el de Leonardo Bravo en Japón hasta a lo electrónico, realmente hay una cosa muy rica y muy valioso que sigue funcionando porque, también, y es muy importante decirlo, continúa una política pública buena que sostiene al seguir estando la Orquesta Escuela de Tango (que comandan Javier Martínez Lo Re y Martín Tessa y acaba de cumplir 20 años de actividad) y lo que se gesta desde la Casa del Tango.

– ¿Qué propuestas nuevas de tango y con eje en la guitarra son las que destacarías dentro de la escena actual de Rosario?

– Por suerte hay mucho. Además de aquellas cosas que están de gira en Europa, está Agustín Priotto quien está haciendo un gran trabajo, La Orquesta Utópica que ofrece un gran despliegue de tango rosarino y que realmente es un colectivo numeroso que se sostiene y suena bárbara, El Escolaso Guitarra Tango Trío, las chicas de Las Quintetas, otro quinteto femenino como La Masmédula, el dúo Río Sur y Flammarion Quintero que se consagró finalista del último Pre-Cosquín.

– ¿De la mano de estas expresiones sentís que el tango está dando cuenta de la situación actual?

– Sin duda. Hay un capítulo en el primer libro que se dedica justamente a todo lo político y a todas las denuncias evidentes que se hacen sobre el malestar por la precarización y cómo el tango aún así resiste. Y eso me parece que es súper valedero porque es un momento muy difícil pero los artistas no dejan de producir. En 2025 en Rosario salieron seis discos de tango y puede parecer que es poco, pero frente a lo difícil que es grabar, juntarse y dedicarse, es todo un acto de amor.

– ¿Y considerás que hay un público capaz de darle atención a esa escena?

– Sí la hay y se continúa generando. Obviamente nunca es una música masiva y no llena festivales pero existe un público muy joven que se está acercando también para bailar y por suerte se restituyó El Encuentro Metropolitano de Tango (que en mayo pasado tuvo su 17° edición) donde es posible visibilizar la mayor cantidad de grupos de tango de Rosario y donde concurre mucha gente.

– ¿Cómo habitan en vos el artista y el investigador con el tiempo y la energía que te ha insumido la realización de estos libros?

– Es cierto que encarar esta investigación me apartó un poco del instrumento, pero la verdad es que lo hago con mucho gusto porque también descubrí que, particularmente en esta última entrega de tres libros donde hay todas de partituras de colegas, que fui como recolectando y aprendiendo mucho porque iba leyendo la música, analizándola y después escribí una parte pedagógica. Entonces, si bien no estaba en contacto directo con el instrumento, sentí que seguía aprendiendo igual y podía también explayarme sobre una temática que a mí me gusta mucho que es la pedagógica. Así que lo tomo como un momento no solamente de compromiso sino de exploración personal y de aprendizaje.

– ¿De qué manera pensás la continuidad de este trabajo?

­– Para este año me gustaría profundizar el recorrido de los libros a través de las bibliotecas populares con charlas y recitales de grupos de tango de guitarras para que justamente se pueda presentar en los distintos barrios de la ciudad y en otras localidades cercanas a Rosario.

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