La saxofonista de jazz y compositora habla del disco Argentas, con sus canciones, que grabó con Lara Fichera en voz y contrabajo y Ornella Contreras en piano. Explica sus procesos creativos y dice: “La tarea del compositor es hacer simple lo complejo”.
Yamile Burich toca el saxo siguiendo las letras de sus canciones: frasea cada una, marca sus articulaciones, sus pausas, sus intensidades, y dialoga con la voz y el contrabajo de Lara Fichera y con el piano de Ornella Contreras. Es el proyecto Argentas Jazz Trío, con once obras introspectivas y profundas, para el disco Argentas: el onceavo de la prolífica saxofonista y compositora que es Yamile Burich. Estas melodías están atravesadas por el jazz, el bebop, la música latinoamericana y las raíces argentinas, y el resultado es orgánico e integral: Argentas es un disco con canciones que logran cautivar.
Se entreveran el saxo y la flauta, el contrabajo, el piano y la voz, y Argentas Jazz Trío despliega su potencia melódica. ¿Cómo captarlas aquí? Salvo una versión de “Me voy quedando”, del Cuchi Leguizamón -salteño como Burich-, y otra de “The Nearness of You”, standard de jazz de Hoagy Carmichael y Ned Washington, las demás nueve canciones de Argentas son de la propia Yamile Burich, de 48 años. Ella estudió en Salta, Buenos Aires, Cuba y Londres, tuvo experiencias musicales en Nueva York, tiene diez discos como solista y en 2014 creó Ladies Jazz Orquesta, la primera agrupación de jazz integrada sólo por mujeres.
También tocó con Ciro y Los Persas, Los Piojos y Abel Pintos, y en 2025 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Kónex como solista de jazz. Y Argentas es la forma actual en la que Burich tiene de desplegar sus canciones con inventiva y creatividad. El álbum fue grabado en los Estudios ION en 2025 y salió el 18 de septiembre con el sello de El Club del Disco. “Es un trío que armé con Lara Fichera y con Ornella Contreras -cuenta Burich-. Es una formación sin batería y el trío tiene un formato íntimo. Yo siempre escribí temas y, como mi instrumento es el saxo, al tocar los iba cantando. Todas esas melodías que yo creaba me hablaban, porque siempre hay de fondo una lírica: eso es lo que me da la articulación del tema”.
Hasta que un día sus compañeras le dijeron: “¿Por qué no les ponés letras a las canciones?”: “Lara empezó a elegir las que le gustaría cantar y a raíz de eso yo me senté a escribir. Luego ocurrió que me quebré un dedo del pie tocando con Los Piojos y ahí me senté a terminar las líricas de esas músicas que yo ya tenía. En ese momento sentí que la voz de Lara Fichera se asimilaba a lo que yo cantaba con el saxo cuando tocaba las melodías: los tonos le quedaron perfectos. Fue una experiencia muy hermosa. Yo sentí una gran intimidad con Lara y con Ornella para darles espacio a estas melodías cantadas que siempre tuve en mi corazón”.
Y dice: “Luego decidí grabarlas en ION y lo descubrí: los temas se tocan y las canciones se cantan. Yo siento que hubo una afinidad con Lara y con Ornella. Parecía que la música de ciertos temas estaba escrita para ellas. Creo que hubo una química, una cosa espontánea, entre las tres. Y el disco se grabó sin planear nada: fuimos al estudio porque yo tenía el dedo quebrado y dijimos ‘grabemos’. Y lo hicimos juntas en vivo. Después regrabamos algunas cosas, hicimos unas giras y todo se condensó”.
Pero en un momento el proyecto la hizo dudar: “Yo por momentos tuve mucho miedo, porque no soy letrista y respeto mucho a los letristas y compositores, así que me tiré a la pileta. Hubo que confiar. Y estaba trabajando con Los Piojos, económicamente pude sostener mi idea y me dije: ‘Es algo que tengo que hacer. Es un regalo que me hago a mí misma’. Hace un tiempo tocamos en un festival autogestivo y una chica me dijo: ‘Me encantan tus letras. Me siento muy identificada’. Así que es muy lindo poder llegar con el jazz y con estas letras a alguien. Es un regalo”.
Basta sentir su canción “Yo quiero enloquecer de a poco”, que dice: «Yo quiero enloquecer de a poco. Pintar un arco iris de colores rotos. Que tenga sueños. Que tenga espinas. Capaz no sea pa’ toda la vida. Y en un instante todo se termina. Y llega el alba con su piedad, pidiendo a gritos mi libertad». O gozar con la melodía y la letra de “No dudes más”: «Puedes brillar. No dudes, que ya es suficiente, niña. Mereces más. Siempre sé lo que tú eres; di las cosas que no quieres más. No debes aceptar que te traten sin amor. Ya ves. Hay que elegir. Dejar partir. No creas que eso es parte de vivir».

Ornella Contreras, Yamile Burich y Lara Fichera. Fotos: Gentileza de la artista
¿Y qué sucede con la letra de “A veces”? ¿Qué cuenta? «A veces siento que crece y desaparece de mí la eternidad. Y en silencio recorro un mar sin fin. Esos días en que mi vida navega mundos sin fe ni amor, así estoy. Siento que por un instante se rompe el alma y así mi voz. Veo la luz del cielo y, en su desvelo, veo morir». Y la letra de “Como el mar”, que le dedicó a su hija, hoy de diez años, dice: «Qué difícil que amanecen esos días en mi vida que no estás. ¡Ah! Tus ojitos de princesa, estrellitas que iluminan mi andar. Nunca pensé en amar hasta el fondo del mar, y, si no estás, este abismo me quiere apagar».
Todas las canciones de Argentas tienen una potencia melódica, una soltura y una destreza técnica que las hacen destacarse en el panorama del jazz actual y de la música popular: Burich en saxo, Contreras en piano y Fichera en contrabajo y voz logran reunirse con identidad, buen swing, profundidad y, a la vez, levedad. Es un disco que no pasa desapercibido. “Este disco es algo diferente a todo lo que yo hago -asume Burich-. Yo como saxofonista tengo discos donde toco jazz, bebop, swing, incluso hago cosas de folklore, o tango, y siempre es el mismo rol de cantar a través del saxo. Pero ahora en que hay una cantante y yo en un segundo plano, es otra experiencia: este es un disco de grupo”.
Un disco “de canciones que se armaron y en este grupo encontraron una forma, un destino. Hay un par de temas que son de este disco, como ‘No dudes más’, que es una especie de blues de doce compases. A ‘Pensamientos’ ya lo había grabado con Ladies Jazz hace un montón de años. Otro tema nuevo, que está instrumental en este disco, es ‘Simplicity’. A ‘Amanecerá’ yo lo había escrito hace como cuatro o cinco años y está en un disco mío que se llama Frenética, que casi ni se escuchó. A los discos de jazz independiente, si uno no los mueve, es muy difícil que tengan repercusión. Luego versionamos ‘Me voy quedando’, del Cuchi Leguizamón, que es uno de mis compositores favoritos de Argentina, y me pareció muy bonito hacer esa zamba mitad tocada y mitad cantada”.
A “The Nearness of You”, el standard de jazz que cierra Argentas, “yo lo escuchaba cuando vivía en Londres: estaba en el disco debut de Norah Jones, Come Away with Me, de 2002. Como ella terminaba con ese tema, yo elegí terminar mi disco con una versión instrumental de ‘The Nearness of You’: yo me considero un músico de jazz, es mi esencia, y por eso grabé esa balada. Pero ése fue el único standard que grabé; el resto son mis composiciones”. Y en ellas ve un espesor puntual: “Las letras hablan de todo lo que una pasa siendo mujer. La vida, las experiencias, las búsquedas. Hay toda una construcción en lo que canto”.
Y también hay un sentido en la propia tapa llena de colores y flores de Argentas. “En 2023 yo había editado el disco Agosto, cuya tapa es toda negra -recuerda-. Y siempre pensé que se llamaba Agosto porque ‘el que no pasa agosto no ve las flores’, como dicen en el Norte, y con Argentas siento que las vi: por eso se editó en septiembre, que es el mes de la primavera. Entonces la tapa está llena de flores y agradezco que muchas chicas se sientan identificadas con las canciones. Hay amigas mías cantantes que quieren versionar las canciones, y esa fue una sorpresa. Yo jamás esperé algo así”.
¿Qué piensa ahora Burich? “Creo que estas canciones vienen de una línea que, sin querer, me va llevando a ciertos lugares. Yo tengo una teoría: a mí me costó mucho siempre todo, estudié un montón y todavía lo sigo haciendo. Y me cuesta. A mis alumnos les inculco eso: que uno no nace sabiendo. Que el esfuerzo y la constancia son lo que a uno lo hace crecer y llegar a un lugar determinado. En mi caso, yo siempre me cuestionaba el tema de la articulación de las melodías, me grababa con el saxo y me decía a mí misma: ‘Algo me falta’”.
Pero en 2024 hizo el disco Cantando al sol, en homenaje a María Elena Walsh, y algo cambió: “Con la música de María Elena hice todo un trabajo de aprenderme las melodías cantando las letras con el saxo, y articulando, y ahí hubo algo que me hizo mejorar, y empecé a darle un peso mayor a las palabras. Eso también me llevó al disco Argentas. El otro día leí que John Coltrane, para su disco Ballads, de 1963, antes de grabar el saxo leyó todas las letras y las canciones. Así que es imposible para un saxofonista no conocer las letras. Y ese mismo trabajo que hice con María Elena ahora lo estoy haciendo con Eladia Blásquez”.
Pero Burich nunca se dijo adrede “quiero componer canciones con letras”: “Yo no lo pensé. Se me dio por esta necesidad de comunicar -dice-. Creo que nosotros, los músicos, tenemos una necesidad de servicio. La otra vez tocaba en una heladería, la gente estaba re contenta y yo disfrutaba haciendo sentir feliz a alguien para cambiarle el día, para comunicarle algo. Entonces, yo, con la música, me siento en el lugar del servidor”.
“Todo suena muy redondo”, le llegó a decir Lara Fichera sobre las canciones de Argentas. “Pero para que eso se dé, para que un tema sea tan fácil, más allá de su complejidad, depende de que el compositor lo resuelva. Cuando hay temas que son intrincados es porque hay algo que no está resuelto. La tarea del compositor, de la compositora, es hacer simple lo complejo, y todo tiene que sonar natural. Hay algo importantísimo: si la melodía no se puede cantar, hay algo en la canción que no está. Entonces fueron horas y horas de trabajo, de probar cosas en el piano, para terminar de llegar a esa simpleza. Y cuando a la cantante, a la pianista, a los músicos, les das la seguridad de que algo tiene que sonar de determinada manera, todo fluye con naturalidad. Argentas me llevó mucho tiempo y éste es el resultado”.
¿Qué otro proyecto está preparando, en tanto? La saxofonista y compositora estuvo inmersa en la grabación de tangos de Fresedo, Gardel, Piazzolla, Dames, entre otros, con un quinteto que completan Fernando «Quena» Taborda en bandoneón, Pablo Aslan en contrabajo, Maná Ginart en batería y Pablo Citarella en piano. “Aprenderme las letras de los tangos y frasearlos con el saxo es un desafío muy difícil -dice Burich-. Yo siento que cada disco es un aprendizaje. Acá el eje va a ser la improvisación, para a partir de las armonías y de la forma. Varios de los músicos son netamente de tango y yo quería que así fuera, porque no quería hacer tango con músicos de jazz. Así que tocar con ellos es una hermosa oportunidad”.
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