Eva y Nadia
“El disco «Hasta que aclare» trae una actitud esperanzada, pero también de resistencia”
Las cantantes Eva Sola y Nadia Szachniuk hablan de su tercer álbum, el EP Hasta que aclare, en el que abordan canciones folklóricas antiguas, rescatan el sonido del arpa criolla y celebran la emoción de la música en tiempos arduos: “Hasta que aclare trae el deseo de afianzarnos en nuestra identidad”.
Se cruzan las miradas de Eva Sola y de Nadia Szachniuk en la portada de su nuevo disco: el EP Hasta que aclare. Ambas llevan polleras de época, están delante de un telón verde antiguo y las rodean cajas chayeras, guitarras, bombos legüeros y un piano, y entre las dos hay un arpa: en Hasta que aclare abordan un antiguo repertorio folklórico con el color del arpa, sus dos voces y un ensamble bien criollo. Así, Eva y Nadia reivindican un sonido atemporal a la luz de las músicas de raíz del siglo XXI.
¿Qué imágenes recónditas se unen, en el canto de las dos, en los cinco temas de Hasta que aclare? En su exploración de un acervo folklórico sin tiempo, Eva y Nadia sumaron el arpa criolla de Lorenzo París, de 87 años, al modo en el que se toca en el Noroeste argentino, y en el EP las acompañan Seva Castro en guitarra, Facundo Guevara en percusión, y como demás invitados están Andrés Pilar en piano y Maggie Cullen en canto (en una potente selección de cuecas). Con todos ellos, Eva y Nadia resignifican la tradición desde sus prístinas voces: Hasta que aclare respira evocación sonora y, a la vez, contemporaneidad.

«Nosotras decimos “vamos todavía con más fuerza y hasta que aclare”. No es casual el título del EP: tiene muchos sentidos en este tiempo». Fotos: Kaloian Santos Cabrera
– ¿Qué significa para ambas el EP Hasta que aclare?
Nadia Szachniuk: – Sentimos que cumplimos un sueño. Este era un trabajo que ya veníamos ideando hacía muchísimos años. Aquí tocamos con el arpista Lorenzo París, pero lo habíamos comenzado a planificar y a ensayar con otra arpista, Isabel Neirot, quien murió en la pandemia. Así que en cambio nos abocamos a nuestro segundo disco, Vidala en mi zamba, y Hasta que aclare quedó en stand by. Pero fue una sorpresa para ambas poder completarlo este año.
Lo dice Szachniuk y la escucha atentamente su amiga Eva Sola, también cellista de música antigua, en su casa de Palermo, Sicilia. Son los primeros días de octubre y ambas, allá en Italia, están abocadas a los intensos ensayos de cara a las presentaciones de Hasta que aclare en Argentina: serán el 28 de noviembre en La Carbonera de San Telmo, el 29 en la Sala Tito Francia del Espacio Julio Le Parc de Mendoza y el 6 de diciembre en el Petit Salón de la Plataforma Lavardén de Rosario.
El disco Hasta que aclare es el fruto de su vínculo profundo, desde sus adolescencias, y de un encuentro musical que ya lleva treinta años. Eva y Nadia abordaron coplas originarias en su primer disco Vidala, de 2011, y luego las combinaron con canciones folklóricas de autor en el álbum Vidala en mi zamba, de 2021: el primero ganó en 2012 el Premio Gardel al Mejor Álbum Nuevo Artista de Folklore, y, el segundo, en 2022, el Gardel al Mejor Álbum Grupo de Folklore. ¿Cómo confluyeron las dos, luego, para el EP Hasta que aclare? “La naturaleza del dúo fue que cada una vivía en un lugar diferente -cuenta Eva Sola-, pero siempre nos volvíamos a encontrar. Eso fue siempre algo natural entre ambas, aunque parezca raro y difícil de ver”.
Tras haber postergado en pandemia el deseo de hacer Hasta que aclare, todo se reorganizó más tarde entre viajes, distancias y reencuentros. Lo rememora Eva Sola: “Yo me fui a Europa de nuevo, luego con Nadia nos volvimos a ver en la Argentina y retomamos la energía para el disco. De hecho, al EP Hasta que aclare lo pensamos en febrero de este año, en marzo lo armamos y en junio lo grabamos. Luego dijimos: ‘En noviembre y diciembre lo presentamos’. El proyecto de Hasta que aclare viene con mucho empuje”.
Nadia Szachniuk: – Sí, e incluso con el mar en contra, porque el mundo entero está loco y nuestro país más, pero nosotras decimos “vamos todavía con más fuerza y hasta que aclare”. No es casual el título del EP: tiene muchos sentidos en este tiempo.
Eva Sola: – El concepto, básicamente, fue recuperar el arpa como sonoridad en el folklore criollo. Eso nos llevó a encontrarnos con las orquestas nativas en Santiago del Estero y Tucumán. Ahí ya llegamos a un montón de canciones y luego adaptamos nuestras ideas con las invitaciones a Lorenzo París, a Andrés Pilar y a Maggie Cullen, además del tremendo acompañamiento de Seva Castro en guitarra y de Facu Guevara en percusión.

Seva Castro y Lorenzo París. Fotos: Kaloian Santos Cabrera
Hasta que aclare ya manifiesta de entrada el color regidor del arpa de Lorenzo París junto a las voces de Eva y Nadia. El EP comienza con el gato Ay, tirana, de Irma Elvira Tamasi y José María de Hoyos. Sigue con la clásica zamba La raqueña, de Atahualpa Yupanqui. Continúa con Chacarera de los jumes, de los Hermanos Simón, donde suman el piano de Andrés Pilar. Con la voz invitada de Maggie Cullen, a la que se funden con naturalidad las de Eva y Nadia, sobreviene Selección de cuecas (Arbolito en miniatura, de Enriqueta Ulloa; Bajando sama, de Luis Achá Martínez y Cuequita del desengaño, de Arsenio Aguirre y Margarita Palacios). Y el EP cierra con la picardía de la chacarera Hasta que aclare, de Pedro Giménez, de nuevo con el arpa como tesitura dominante.
¿A qué sonoridades criollas remite esta arpa? Lo explica Szachniuk: “Los primeros grupos de Andrés Chazarreta, las compañías de arte nativo, ya contaban con arpa, que además está nombrada en un montón de canciones: ‘Arpa, bombo y violín’ es una frase muy típica de chacareras, de zambas y de vidalas. Para nosotras fue una punta de la cual tirar y a partir de ahí nos encontramos con todo un mundo, una época y un lugar. Entramos en una sonoridad especial para el folklore de aquella época: imaginamos cómo sonaba el arpa en las canciones folklóricas antiguas y trajimos eso al presente”.
Eva Sola: – Como en el pasado el arpa era muy difícil de transportar, apareció el bandoneón, tomó la función del arpa y ésta fue desapareciendo de los grupos. Fue justo cuando el folklore comenzó a codificarse como espectáculo artístico y cuando esas compañías de música empezaron a viajar: a trasladarse. Pero hay registros de que entre Santiago y Tucumán había en una época más de doscientos o trescientos arperos. No era una cosa así nomás.
Y al rescate de ese sonido fue clave la conexión con Lorenzo París. “Él es un señor bien mayor de Venado Tuerto -cuenta Szachniuk-. Su modo de tocar no es como el de los arperos de Chazarreta de los años ‘30, cuando el arpa tenía una función de bajo muy rústica. Lorenzo París toca de otro modo, más solístico, y muy influido por el gran arpista Félix Pérez Cardozo y por todo su repertorio. Como Pérez Cardozo fue su mentor, Lorenzo París reprodujo sus arreglos en Hasta que aclare. De hecho, en ese entonces cantaban a dos voces con arpa, guitarra y bombo, que es exactamente lo que hicimos nosotros en el EP. Era una estética muy coherente con la que teníamos en la cabeza”.
Identidades compartidas
Para seguir uniendo el ayer con el hoy en Hasta que aclare, un día Eva y Nadia se dijeron: “Para las tres cuequitas convoquemos a Maggie Cullen, para hacer algo que suene muy bonito a tres voces”. Y el plan fluyó con naturalidad en la selección de cuecas. “En la Chacarera de los jumes, bien santiagueña, lo invitamos a Andrés Pilar, con su piano, un poco trazando un link con lo que habíamos hecho en el disco Vidala en mi zamba. Así que se dio un verdadero cruce de generaciones, porque Maggie Cullen tiene 25 años, Lorenzo París tiene 87 y nosotras tenemos cuarenta y pico. Eso fue muy interesante”, siente Eva Sola.
– ¿Cómo se preparan para las presentaciones del disco?
Nadia Szachniuk: – Ensayamos mucho para los tres shows de noviembre y diciembre, y, como desde ya no alcanzan cinco temas para un concierto, agregamos varias canciones preciosas que ya tenemos ganas de grabar: serían la segunda parte del disco. Estamos contentas, porque el repertorio se puso más jugoso y deseamos en algún momento hacer Hasta que aclare volumen 2.
– ¿Por qué eligieron el tema Hasta que aclare para cerrar el disco?
Eva Sola: – Es una chacarera muy divertida que tiene una letra fenomenal, con un humor impresionante, y nos gustaba entrar en el tono de esas poesías picarescas de nuestro folklore. Y quedó también como el título porque éste es un momento del mundo en el que hay mucha oscuridad, y el disco Hasta que aclare trae una actitud esperanzada, pero también de resistencia. Aunque la resistencia puede ser medio pesada, aguerrida, así que Hasta que aclare trae al mismo tiempo la liviandad del deseo de afianzarnos en nuestra identidad: nosotras estamos cantando bellas canciones folklóricas con las que nos emocionamos. Ese es, básicamente, el sentido del disco.
– ¿Qué sucede con el resto del repertorio de Hasta que aclare?
N.S.: – La raqueña es una zamba muy viejita de Atahualpa Yupanqui: tiene todo el aspecto de esas canciones del siglo pasado. Aquélla, y el gato Ay, tirana, estaban dentro del repertorio de Félix Pérez Cardozo. Y Andrés Pilar, que está invitado en la Chacarera de los jumes y en la Selección de cuecas -con las que nos fuimos un poco más al norte, a Bolivia-, aportó una barbaridad desde el piano, porque él tiene mucho swing. Andrés se sumó con soltura al ensamble de Seva Castro en guitarra y de Facu Guevara en percusión.
Lo dice Szachniuk y acentúa: “Con ellos tenemos una estilística en común. Hay mucha comunión y no necesitamos explicar demasiado. Son todos amigos y trabajamos muy a gusto, divirtiéndonos, tanto en los ensayos como en las grabaciones. Todos vamos hacia el mismo lado”.

Maggie Cullen es la voz invitada en la Selección de cuecas. Fotos: Kaloian Santos Cabrera
– ¿Qué descubrieron de ustedes mismas en este proceso?
E.S.: – Que somos más fuertes de lo que pensamos. No seremos artistas masivas, pero sabemos que somos artistas queridas. La gente nos quiere y nos sigue con la emoción de sentirse interpelada por este proyecto.
N.S.: – Siempre está por delante la música, para nosotras, y creo que eso se refleja en el público que nos sigue. Recibimos comentarios muy significativos. Los oyentes se emocionan y usan estas músicas para tener más belleza en sus vidas.
E.S.: – Con Hasta que aclare encontramos un lugar que nos representa en el repertorio, en el estilo, y lo disfrutamos. Atesoramos la madurez del proyecto. Ahora hay algo ya constituido que nos brinda otras posibilidades expresivas, siempre dentro de esta identidad que construimos entre las dos. Eso es lo valorable, quizá, de nuestro trabajo. No será masivo ni comercial, pero está hecho con mucho cuidado y cariño por nuestra cultura y por nuestro folklore.
Ambas sonríen en Palermo, Sicilia, y dicen que en Hasta que aclare hay “detalles, secretos y mucho trabajo de miniaturas, de estéticas cuidadas, de fraseos, poesías y melodías muy conectadas por las dos voces”. Cabe imaginarlas treinta años atrás, en el origen de su vínculo como amigas y como dúo folklórico. ¿Cómo lo recuerdan? “Con Eva nos conocimos en la escuela a los 13 años -evoca Nadia Szachniuk-. Después convivimos en Buenos Aires y ya antes del primer disco llevábamos como quince años cantando juntas. Ya éramos un dúo, aunque no saliéramos todavía a los escenarios”.
Cuando por fin editaron Vidala, en 2011, enseguida empezaron a funcionar como un dúo más profesional gracias al bagaje que traían detrás. “Y después de Vidala todo fue in crescendo: nos fuimos afianzando en lo personal y como artistas. Cada una en lo suyo, pero siempre sumando”, recuerda Eva Sola. ¿Qué ocurrió ya para el segundo disco Vidala en mi zamba, en 2021? “Todo fue increíble. Por la pandemia yo me fui a Salta -cuenta Szachniuk-, donde ya estaba Eva hacía un tiempo. Y eso nos volvió a encontrar en la misma ciudad en la que nos criamos: fue algo muy potente para dar nacimiento al segundo disco”.
Aquí Eva Sola se queda pensando: “Por ahí sea una impresión nuestra, pero nosotras sentimos que cada disco nos encuentra mejor: con más ideas, mayor capacidad de ir a lo fino y de darle una vuelta de rosca al sonido. El lenguaje entre nosotras se afianzó muchísimo con los años, con las distancias y con las situaciones personales de por medio. En un punto somos cada vez más hermanas. Ya son treinta años de estar juntas y creo que va a seguir siendo así para siempre”.
– El ir siempre hacia atrás, hacia la genealogía del folklore, ¿siempre fue un proyecto del dúo?
N.S.: – Se fue dando naturalmente. Nosotras arrancamos con las vidalas y eso fue lo que nos hermanó: el canto con caja, las coplas, las vidalas. Y cuando dijimos de sumar algo para el segundo disco abordamos canciones de autor, pero siempre ligadas a lo anónimo, a la transmisión oral y a la recopilación popular. Y eso nos dio, también, una identidad: capitalizamos ese lugar que creamos nosotras mismas y ya sabemos adónde mirar. Ese es nuestro espacio dentro del movimiento de la música de raíz folklórica del siglo XXI.
Y esa vibración natural entre Eva y Nadia también se asienta en su formación: lo recóndito está en sus respiraciones musicales desde siempre. Lo descifra Szachniuk: “Eva es cellista y estudió música barroca y antigua, y yo también hice la carrera de música antigua en Buenos Aires. A las dos nos interesa esa indagación por las formas más primordiales: por preguntarnos cómo sonaban las chacareras o las zambas en determinado momento; por qué tenían ese tempo, esa interpretación. Es como mirar una vieja foto y descubrir un montón de cosas. Y eso, seguramente, te abre una puerta a otro tiempo. Ahí es justo donde nos encontramos las dos”.
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