Pablo Jaurena habla de este álbum en el que participan más de treinta y un bandoneonistas, entre maestros y más referentes a lo largo de tres continentes, para celebrar la viva tradición del fueye.
Vibran los fuelles de los bandoneones unidos: respiran con diversas variaciones de sonidos tangueros en dúos, tercetos, cuartetos, quintetos y sextetos. Esos bandoneones reúnen historias, nuevas impresiones y tesituras múltiples: de la intimidad a la nostalgia, del ataque rítmico a la rugosidad, de la nota canyengue a la destreza técnica sin ostentación. El disco Fueyerías, del cordobés Pablo Jaurena, rinde homenaje al instrumento tanguero con treinta y un músicos de Argentina, Francia, Japón, Colombia y España: los artistas, de los 22 a los 90 años, comparten esta celebración colectiva del vasto misterio del bandoneón.
Los rescates históricos, las nuevas composiciones y los nuevos arreglos de temas emblemáticos del tango que ofrece Fueyerías -coproducido por Pablo Jaurena e Ignacio Varchausky– traen un repertorio grabado entre Buenos Aires, Córdoba, Medellín, París, Madrid y Tokio: es un documento histórico y, a la vez, una permanente conversación alrededor del fueye. Maestros como Víctor Lavallén -de 90 años-, Rodolfo Mederos -de 85-, Néstor Marconi -de 83-, Lisandro Adrover -de 80- y Daniel Binelli -de 79- se encuentran con referentes de distintas generaciones -y también tres contrabajistas-: en Fueyerías se entreveran los músicos con rigor, emoción y gratitud por los secretos del bandoneón.
Al disco lo presentaron el sábado 30 de mayo, a las 21, en La Carbonera (Carlos Calvo 299, barrio porteño de San Telmo) con una convocatoria multitudinaria: Rodolfo Mederos, Víctor Lavallén, Lisandro Adrover, Horacio Cabarcos, Ignacio Varchausky, Ramiro Boero, Daniel Ruggiero, Leandro Pane, Camilo Ferrero, Natsuki Nishihara, Franco Bruschini, Astor Cuquejo, Damián Torres, Gaspar Tatián y el director Pablo Jaurena. “Fueyerías es un encuentro, una comunión -cuenta él, bandoneonista, investigador y docente-. El disco se mete en las entrañas del bandoneón y de la pasión que nos movilizó a todos los bandoneonistas. Es esa energía vital que te impulsa hacia adelante a generar algo, que es el amor”.
Y lo atesora: “Yo me acuerdo siempre de ese enamoramiento que uno tiene con el instrumento apenas lo agarra: es como un flechazo y no podés parar de tocar. Bueno, nosotros mantenemos ese amor intacto. A veces va mutando, por supuesto. Lo vemos desde diferentes ángulos, pero esto es como darnos un abrazo entre todos los colegas y gozar juntos. El motor es la pasión común que tenemos por el bandoneón”. Y “al ser mi disco solista, pero a la vez un proyecto colectivo, al hacerme cargo de la producción elegí a los distintos músicos para que cada uno se sintiera bien y rindiera mejor en esta invitación”.
La investigación para Fueyerías en tres ejes -rescates históricos, nuevas composiciones y nuevos arreglos- llevó a Jaurena a versiones de ensambles de bandoneones pocos recordados y él buscó tener a algunos de esos músicos para las grabaciones. Pero a la vez le reportó un desafío personal: “Al ser trece temas me tuve que ir probando trece trajes diferentes. Por momentos tenía que tocar en el estilo de Osvaldo Pugliese, en el de Leopoldo Federico, en el de Rodolfo Mederos o en el de Néstor Marconi, y traté de ser solvente dentro de cada uno, dentro de mis posibilidades. Hay gente con la que había tocado individualmente, aunque no en grupos, pero había otra con la que no había tocado nunca”.
Pero la tendencia a la investigación, “a escuchar y probar cosas, ya un poco estaban en Retrato del aire, mi disco de 2022 (nominado en la categoría Mejor Álbum de Tango en los Latin Grammy 2023), que es de solos de bandoneón y donde toco diferentes estilos. Pero una cosa es, por ejemplo, escucharlo a Néstor Marconi y tratar de tocar su estilo solo, y otra es escucharlo y tocarlo con él. O con Rodolfo Mederos. Eso fue lo más enriquecedor del proyecto: generar cruces, diálogos, y que todos nos alimentáramos de esto, no solamente yo. Fueyerías es una conexión entre pares para despuntar el vicio del bandoneón”.
¿Qué le gustaría a Jaurena que sucediera con el disco? “Ojalá que Fueyerías sea un aporte y que a alguien pueda despertarle las ganas de hacer algo similar. Todos los que participaron del disco se pusieron la camiseta: había un montón de músicas que estaban un poco perdidas, olvidadas, y a mí me daba cosa que no tuvieran una buena versión grabada. Justamente por eso hicimos una parte documental, con mucho esfuerzo: para que quienes participan dejaran un testimonio”. Y piensa Jaurena: “Si bien el disco corre el riesgo de ser un plomo por haber tanto fueye, creo que se logró un balance y que se escucha muy bien de principio a fin. Mientras más se conozca el bandoneón, más nos beneficiamos todos”.
Los tres ejes de Fueyerías y el repertorio
Pablo Jaurena repasa los tres vectores del proyecto: los rescates históricos, las nuevas composiciones y los nuevos arreglos. En el primer caso “hubo que hacer un trabajo de investigación acerca de qué repertorio había: si estaban las partituras o no. Y a partir de nuevas transcripciones se recrean versiones legendarias para distintos ensambles de bandoneones. Algunas son inéditas y otras habían sido grabadas hasta sesenta años atrás. Estas piezas fueron versionadas con alguno de los músicos que las grabaron originalmente”.
El primer rescate es Canaro en París, de Scarpino y Caldarella, que fue grabada por Pablo Jaurena junto a Víctor Lavallén, Ramiro Boero, Camilo Ferrero e Ignacio Varchausky. Aquí se recrea un arreglo de Julián Plaza para cuatro bandoneones y contrabajo que había sido grabado por la orquesta de Osvaldo Pugliese en 1966. “La música fue transcrita por mí desde la grabación original -cuenta Jaurena- y Lavallén revisó la partitura. Luego apareció el manuscrito, pudimos compararlo con la transcripción y descubrimos que entre el arreglo de Julián Plaza y la grabación había diferencias: el estilo de la orquesta no estaba en el papel”.

Pablo Jaurena. Fotos: Yael Szmulewicz
En Loca bohemia, de Francisco de Caro, grabaron Pablo Jaurena junto a Daniel Binelli, Santiago Segret y Daniel Ruggiero. La versión original nació así: en 1986 se hizo un homenaje a Astor Piazzolla, con él presente, en el programa Badía y Compañía, y participaron los bandoneonistas Leopoldo Federico, Dino Saluzzi, Daniel Binelli y Rodolfo Mederos para tocar un tema en cuarteto de bandoneones con arreglo de Roberto Pansera. “En Fueyerías hicimos la primera grabación de estudio -dice Jaurena- junto a Binelli, que aportó los manuscritos originales, y yo desgrabé las partes que improvisaron los músicos en la TV”.
Quejas de bandoneón, de Juan de Dios Filiberto, fue grabado en París por Pablo Jaurena junto a Lisandro Adrover y Lucas Eubel Frontini, Lysandre Donoso y Carmela Delgado -ambos de Francia- y Fabrizio Colombo, de Mendoza. “Este tema es un arreglo de Arturo Penón grabado por los bandoneones de Pugliese en el ‘79 -prosigue Jaurena-. La desgrabación la hizo Lysandre Donoso, quien es un transcriptor muy experimentado. Se grabó en julio de 2024 en el Conservatorio de Gennevilliers, de París, y, ya en Buenos Aires, el famoso solo de la mano izquierda fue grabado por Lisandro Adrover”.
El último rescate histórico, Flores negras, es de Francisco De Caro y, en Tokio, en noviembre de 2025, grabaron Pablo Jaurena junto a Ryota Komatsu, Takatoki Susuki, Satoshi Kitamura, Jun Hayakawa y Horacio Cabarcos. ¿La historia? En 2002, Leopoldo Federico hizo su última gira por Japón e incluyó un arreglo propio para seis bandoneones de Flores negras, con japoneses invitados. “Ese arreglo quedó inédito y se recuperó para Fueyerías -repasa Jaurena-. De hecho, acá participaron tres de los bandoneonistas japoneses que habían tocado en la gira de 2002. El contrabajista Horacio Cabarcos es un invitado especial, ya que también había estado en la gira con Leopoldo Federico”.
¿Qué sucede con las nuevas composiciones? En Lomé, de Juanjo Mosalini, que la compuso para este disco, él mismo grabó junto a Pablo Jaurena en julio de 2024 en el Conservatorio de Gennevilliers, donde Mosalini es el director del área de tango, y donde su padre Juan José fundó la primera cátedra de bandoneón. “Este fue el tema más desafiante del álbum, porque tiene un tratamiento bastante contemporáneo -dice Jaurena-; es rítmicamente muy complejo y hay una cuestión de independencia de las manos: las dos manos izquierdas van haciendo un canon y las derechas van juntas. Es un candombe en 5 x 4 con improvisación”.
Paisaje cafetero es un tema y arreglo de Pablo Jaurena que grabó en Medellín, en enero de 2025, junto a Marco Blandón, de esa ciudad, y a Giovanni Parra, de Bogotá. “Esta pieza es un homenaje a Colombia, adonde voy a trabajar hace años -explica Jaurena-. Me inspiré en el bambuco, un ritmo colombiano, y busqué evidenciar los lazos rítmicos que puede tener con la chacarera o con el chamamé. Es una celebración de la hermandad latinoamericana”.
En Fresco de mañana, de Jaurena y Damián Torres, grabaron ambos en Córdoba en octubre de 2024. El tema Before the curtains es del sanjuanino Juan Pablo Jofré, residente en Seúl, y la pieza es un preludio y un estreno para dos bandoneones. Y en Un Dios hecho cenizas, de Rodolfo Mederos, él grabó junto a Pablo Jaurena, a Franco Bruschini y a Sofía Calvet -de Río Negro-. El tema original había sido grabado por la segunda formación de la agrupación Generación Cero y el arreglo para Fueyerías lo escribió el propio Mederos.
Luego están los nuevos arreglos. El primero es el de Che, Buenos Aires, de Raúl Garello, y ahí grabaron Pablo Jaurena junto a Néstor Marconi, Ayelen Pais, de La Pampa, y Natsuki Nishibura, de Tokio. “El arreglo original es de Néstor Marconi, él se lo dedicó a Aníbal Troilo y es un homenaje que además le hizo a Raúl Garello, su compañero de años en la dirección de la Orquesta del Tango de Buenos Aires -cuenta Jaurena-. Marconi se basó en un arreglo para bandoneón solo y esta nueva grabación fue adaptada para cuatro bandoneones”.
Milonguero viejo, de Carlos Di Sarli, fue grabado por Pablo Jaurena junto a Claudio Constantini. Es un arreglo original de él y se grabó en Madrid en julio de 2024. “Claudio es peruano, es un gran pianista a la vez que bandoneonista -dice Jaurena- y tiene miles de seguidores en las redes sociales. Su arreglo es una pieza muy pianística llevada al idioma del bandoneón”. Y en Responso, de Aníbal Troilo, grabaron en Córdoba, en octubre de 2024, Pablo Jaurena junto a varios de sus alumnos: Gaspar Tatián, Astor Cuquejo y Felipe Etkin. El arreglo original es de Néstor Marconi y no tenía grabación comercial hasta la de Fueyerías.
En Abandono, de Pedro Maffia, grabaron Pablo Jaurena y Leandro «Yoyo» Pane y el arreglo -no estrenado hasta Fueyerías– es de su padre, el gran bandoneonista Julio Pane, para el dúo que tenía con Yoyo. “Julio fue mi maestro durante muchos años -evoca Jaurena- y él estaba invitado a grabar en Fueyerías, pero lamentablemente falleció en 2024. El tema que arregló se llama Abandono, nada menos. Un día fui a lo de Julio y grabé con el celular un momento de la jornada de escritura del arreglo. Yoyo tenía una computadora y Julio le dictaba las notas sin el instrumento: yo no podía creer lo que estaba viendo. Acá se ve la escritura densa y contrapuntística de Julio Pane. Luego Yoyo me compartió el arreglo para el disco”.
Y así se dio el homenaje a Julio Pane: “Si bien él no pudo grabar, creo que lo pudimos tener en el disco de esta manera muy linda y emotiva, porque lo siento como un padre musical -confía Jaurena-. Y, como Yoyo es su hijo, la grabación es un gesto paternal por dos vías diferentes”. Y en esa línea está Responso, que es un homenaje a mi viejo, que también falleció antes del proceso del disco. Ese es otro gusto tan simbólico que me di. Así que pude tocar con gente que admiro y hacerlo con diferentes estilos. ¿Qué más puedo pedir?”.
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