La cantora pampeana acaba de publicar De piel, su nuevo disco. Luego de varios años sin editar, la reconocida intérprete ofrece exquisitas versiones de un repertorio que rescata obras de grandes poetas del folklore argentino.
El disco se publicó en las plataformas digitales este último 3 de abril, bajo el sello Huella Música de Néstor Díaz, en co-producción con AIG, la histórica oficina de contrataciones de José Luis Alegre, el esposo de Angela Irene y legendario representante de artistas como Ariel Ramírez, entre otros.
El impecable desempeño vocal de Angela Irene se ve apuntalado y enriquecido por la labor de Manu Navarro, guitarrista, director y arreglador de la actual formación del grupo vocal Santaires. En la percusión interviene Ariel Sánchez, el músico chubutense que integra el trío Dos Más Uno y que además forma parte de la banda de Ricky Martin. En la producción artística y musical trabajaron el bajista Lalo Romero y Manu Navarro. “Este disco, más que una cadena de favores, es una cadena de cariño, de amor, de amistad”, señala Angela.
La idea de grabar este disco comenzó a gestarse en 2014. Las bases comenzaron a grabarse y el plan iba rumbo a la edición de un CD con muchos temas, con Lalo Romero oficiando de productor del mismo. El repentino fallecimiento de Lalo hizo que Angela congelara el proyecto. “Cuando él murió lo dejé en suspenso. Luego, durante la pandemia comencé a poner voces en el estudio La Montaña de Néstor Díaz, en Coghland (Bs As). Luego, Néstor se mudó a Madrid y ahora él decidió masterizarlo y publicarlo”, explica la cantora. Y agrega que “lo hemos hecho prácticamente por Whatsapp, él consultando y yo aprobando o a la inversa”.
Volver al ruedo discográfico, con notas periodísticas y gente interesada, la puso nuevamente en acción a la cantora pampeana. “Esto para mí es absolutamente nuevo, porque hace muchos años que edité el CD anterior (Soy en 2008). No hice muchos discos porque siempre los productores que me tocaron pidieron que hiciera cosas que no quería. Me quisieron hacer cantante litoraleña, que grabara temas melódicos o temas de amor. Habiendo empezado a cantar folklore en la época del nuevo cancionero, cuando era adolescente, me parecía que no tenía nada que ver con mi idea de lo que quería transmitir cantando”, expresa.
El título del disco tiene una justificación acorde a la historia de la cantora. “Le puse ese nombre, que puede parecer nombre de Long Play de boleros, porque tiene que ver con la piel de la cantora que soy. Están ahí las huellas de lo vivido, los grandes amores, las grandes amistades y las cosas importantes que nos pasaron”, señala.
Las canciones elegidas para este disco tienen la valiosa pluma de grandes poetas: Néstor «Poli» Soria, Armando Tejada Gómez, Roberto Margarido, Alejandro Carrizo y Linares Cardozo. Grabar a estos poetas es para Angela como una misión que nadie le impuso: mantenerlos vigentes para que todos revaloricemos esas obras. “En realidad, yo siempre canté poesía. Entonces, vuelvo a mis fuentes que son los grandes poetas argentinos”, afirma.
El disco incluye Paisaje coplero, una zamba de Roberto Margarido y Raúl Mercado (Los Andariegos) que tiene una historia muy particular. “Lo estaba grabando en 1976 y Santos Lipesker, el director de la Polygram, lo manda a competir a Cosquín, porque era inédito. Le responden que los autores estaban prohibidos y le dicen «pero mire, acá tenemos un tema que está como en lista de espera, mándela a la cantora». Ese tema era Cruz de quebracho. Y el gordo Lipesker, que era un personaje, me dijo «nena, no vas a ganar, pero andá». Yo estaba en luna de miel porque me acababa de casar con el marido que todavía tengo. Ahí conocí a Pancho Berra y al Negro (Miguel Ángel) Gutiérrez, los autores, y con ese tema gané el Festival de la Canción de Cosquín en 1977. Incluí Paisaje coplero porque es una parte muy especial de mi historia y además creo que es inédito, nunca se lo escuché cantar a nadie”, comenta.
Canción de la partida (Tejada Gómez – Isella), tiene un texto que hace que la canción merezca ser escuchada permanentemente, porque tiene un tono y una temática que conmueve. “Creo que fue el último que hizo Armando antes de irse al exilio. Parece una canción de amor, pero luego en el estribillo sale a la luz la intención. Nosotros, los que éramos jovencitos y pasábamos desapercibidos, la cantábamos con los Cantoral (grupo vocal de San Francisco) en las peñas, cuando los intérpretes en su mayoría ya estaban en el exilio. Eso sí, hasta que la descubrían y la prohibían. Es una de las canciones que me quedaron pendientes de grabar. También es un homenaje a nuestra amistad con Lalo, a los sueños que teníamos cuando él todavía era bajista de Víctor Heredia y yo era una «negrita pampeana» que recién llegaba a Buenos Aires a cantar”, cuenta emocionada.
En este disco, además, hay varios guiños a creadores de Tucumán, entre ellos a Néstor «Poli» Soria, el autor de la conmovedora versión de Zamba del arribeño (música de Juan Falú). “Cuando Poli supo que yo iba a grabar la zamba, me mandó un mensaje con una letra. Era cabrón, se enojaba mucho con la gente que le cambiaba las letras. Entonces, me mandó la letra original y un mensaje: «lo que está en rojo son los cambios que le hice hacer a las letras que cantan los demás». Y una recomendación: «Poné fuerza, ese hombre, el arribeño, es duro». Y me mandó la grabación del recitado que decidí poner como prólogo de la zamba”, explica.

«Siempre he trabajado, siempre he viajado, siempre he tenido contacto con la gente». Fotos: Archivo DeCoplas
«Poli» Soria no llegó a ver plasmada en un disco la versión de Angela de su magnífica zamba ya que falleció en abril del año pasado. Soria también es el creador junto a Alejandro Carrizo de Jujuy mujer, zamba incluida en este álbum y que fue estrenada por Angela Irene en la década del 80. De otro tucumano, el guitarrista y compositor Rubén Cruz, amigo de Angela de aquella misma época, está en este disco la versión de La cruzalteña (letra de Alejandro Carrizo).
La obra de Armando Tejada Gómez siempre se potencia con voces expresivas y profundas como la de Angela Irene. Para este disco, junto con Lalo eligieron Regreso a la tonada (compositor: Tito Francia) y Canción del centauro (música de René Cosentino), además de la mencionada Canción de la partida. También Angela visita parte de la obra de Linares Cardozo. Del creador paceño realizó un emotivo abordaje de Canción de cuna costera, donde lucen el acompañamiento y el arreglo de Romero-Navarro.
Si bien se ausentó un tiempo largo del mundo discográfico y no fue muy prolífica al publicar, Angela Irene nunca dejó de ser considerada una brillante cantora de folklore. “Siempre he trabajado, siempre he viajado, siempre he tenido contacto con la gente. Antes no era necesario tener disco porque íbamos a los festivales y nos conocía todo el mundo”, asegura. Los avales que Mercedes Sosa y Ariel Ramírez le destinaron en los inicios, le abrieron todas las puertas necesarias para que su figura hoy sea considerada parte fundamental de la historia de la música popular argentina.
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