Desde la ciudad de Paraná un grupo de mujeres músicas consolidan un espacio autogestivo en torno a la composición, la difusión y la circulación de sus canciones. Esta red comunitaria ya tiene un libro propio, organiza los ciclos de encuentros nacionales Abrazando Savia y sostienen un programa radial que cruza fronteras.


Dicen que el río trae historias y hay canciones que sólo nacen cuando las mujeres deciden romper el silencio y componer su propio paisaje. El Colectivo Compositoras nacido en la ciudad de Paraná, brota desde el corazón del interior del país para transformar el mapa sonoro regional y consolidar un espacio fundamental de comunidad, resistencia y valor identitario.

Hacia finales de 2017, la pianista, cantante y compositora paranaense Paola Núñez tuvo la idea de convocar a otras músicas a compartir inquietudes, procesos y a darse el valor para mostrar sus canciones. ¿Existen las compositoras?, ¿estamos visibilizadas?, ¿podemos hacernos cargo de nuestra propia obra?, fueron las preguntas iniciales para construir este espacio de creación, escucha, producción y exhibición.

En estos años ese puñado inicial se fue ampliando, como todo grupo algunas personas ingresan y otras se van. Siempre dinámico, hoy integran el colectivo las artistas: Susana Ratcliff, Analía Bosque, Patricia Cohen, Paola Nuñez, Emilia Cersofio, Judith de León, Adriana Bruselario, Pamela Villarraza, Silvia Teijeira, Elisa Sarrot, Agustina Schreider, Soraya Jacob, Romina Acosta, Wanda Gaioli, Ana Contreras y Eve Miranda.

Buscando construir esta historia que crece a paso sostenido desde hace ya casi nueve años y empieza a cosechar sus frutos, De Coplas charló con Susana Ratcliff y Analía Bosque, dos de las músicas fundadoras del colectivo. “En este tiempo, pudimos mantener la transversalidad del grupo con las dificultades de cualquier colectivo que contiene miradas diferentes y además, sostenemos una visión de compromiso con la idea de visibilizar el hecho de ser compositoras y difundir nuestras obras” sostiene Susana y agrega “en la diversidad encontramos la riqueza, si sos cantante o instrumentista, si venís del tango, del rock, del folklore, todo es aprendizaje”.

Concierto de Vivi Pozzebón junto al colectivo Compositoras. Foto: Juliana Faggi

– ¿Cómo perciben la escena musical en términos de visibilidad para mujeres?

Analía Bosque: – La escena ha crecido muchísimo, lo veo de manera personal y grupal. Se fue construyendo una identidad con voces que han crecido con mucha fuerza y logramos instalar el tema “mujer-composición” como un hecho visible.

Susana Ratcliff: – La gran diversidad de géneros y edades que hay en el colectivo es muy enriquecedor. Hace dos años que fue un momento bisagra, porque chicas de 19 o 20 años se acercaron para ser parte del grupo, que no se animaban a mostrar sus músicas pero que en lo grupal encontraron el eco que buscaban. La fuerza de lo colectivo trasciende fronteras y hace que esos talentos individuales adquieran otras riquezas.

– ¿Ven en las nuevas generaciones esa fuerza de la libertad creativa que derriba barreras o mitos?

S.R.: – Sí, hay un recorrido de mujeres en la música popular argentina que permite que haya una generación de chicas jóvenes que se expresan más libremente, hacen sus canciones y dicen lo que quieren decir, con un lenguaje disruptivo. Con ellas compartimos escenarios, momentos formativos, inquietudes y nos complementamos desde las experiencias.

– ¿Cuál es la riqueza o la distinción de estas músicas compuestas por mujeres?

S.R.: – Creo que hay otras narrativas a partir de las mujeres al frente. Se pueden contar historias desde otro lugar.  Pensarnos en las composiciones también es una postura desde la perspectiva de género. Es un buen desafío cotidiano, no seguir repitiendo esquemas que están pensados desde lo masculino. Cuando nos unimos y podemos pensar en esos términos, las mujeres se plantan en el escenario, cambian todo el panorama y brillan con luz propia.

 

Abrazando Savia

A través de melodías que nacen del agua y la tierra, este colectivo entrelaza sus voces para visibilizar a las mujeres creadoras de músicas, poniendo en valor la dimensión artística. Esta marea entrerriana, lejos de aislarse, tiende puentes hacia otras músicas de la región y de todo el país, tejiendo una red federal tan poderosa como su geografía, donde el talento musical se convierte en testimonio, hermandad y pertenencia.

Desde los comienzos propiciaron ciclos de recitales colaborativos entre las músicas que son parte de este grupo que empuja y genera agenda dentro de la región. Y en 2023, decidieron abrir un poco más el juego y desde ese año organizan el Encuentro Nacional de Composición “Abrazando Savia” que invita y reúne en torno a espacios de formación, intercambio y recitales de nuevas músicas que están naciendo en cada rinconcito del país y de otros países vecinos. “La savia lleva alimento a todos lados de la planta, y nosotras queríamos tomar eso. Que se escuchen todas las voces. Esto no es un capricho, sino una necesidad. Hay una multitud de mujeres que tienen mucho por decir», dijo Paola Núñez, en la apertura del primer encuentro.

Lucy Patané en la edición 2023 de Abrazando Savia. Foto: Gentileza Compositoras

Esta propuesta que busca dar a conocer la creación musical en el marco de la equidad de géneros; y mostrar los plurales y peculiares estilos de composición, se mantuvo en el tiempo. El objetivo es generar espacios de profesionalización en el proceso creativo desde la diversidad de voces, temáticas y trayectos.

En ese primer encuentro, pensando en un mapeo federal, Nora Sarmoria, Andrea Álvarez, Karen Pastrana, Sandra Corizzo, Flopa Suksdorf, Judith de León y Agustina Schreider, encabezaron los talleres de composición. Hubo recitales de Liliana Vitale, Ana Suñé, Lucy Patané, Marita Londra, entre otras.

También, Charo Bogarín llegó a Paraná representando a INAMU para dar a conocer la Ley de Cupo Femenino en Eventos Musicales (Ley 27.539). Hoy, a siete años de su vigencia, ¿se cumple la ley?

A.B.: – Como toda ley, cuando sale todo el mundo trata de respetarla, pero después pasa el tiempo y si se puede se la esquiva. No tengo datos precisos, se hizo mucho esfuerzo y creo que la ley ayudó a un pequeño corrimiento, pero no se ve un gran cambio. La ley fue un impulso, pero los espacios los vamos ganando solas, abriendo nuevos y diversos lugares para recitales o para difusión.

S.R.: – Más allá de la ley, para mí los espacios a conquistar es la gente, que va conociendo, que va eligiendo. Para mí no son lugares, son personas que se identifican, quieren ser parte, quieren estar en el escenario y también quieren ser públicos.

Así, la ciudad de Paraná se instaló como punto de referencia y en estos encuentros el ida y vuelta nutre y fortalece la red nacional. “En los cruces federales, se ve el potencial que se genera desde una ciudad del interior y las personas que vienen a compartir sienten gran admiración y respeto por estas ganas de seguir construyendo la escena”.

En 2024, Sandra Corizzo encabezó un taller sobre composición de canciones, se realizó un conversatorio sobre producción musical y los recitales de cierre. En 2025, hubo conciertos colaborativos locales y algunos recitales en la provincia.

Hoy, no ajeno al clima del país, los presupuestos y apoyos se acortan y este 2026, “por la crisis que estamos atravesando”, los encuentros no se concentran en un solo fin de semana, sino que se organizan en tres momentos ligados a distintos aspectos del lenguaje musical. En cada fecha hay una instancia formativa y otra de recital.

En abril, la invitada fue la compositora y pianista Nora Sarmonia, con un intercambio en torno al ensamble de voces e instrumentos y luego un recital junto a Eve Miranda. En junio, la percusionista cordobesa, Vivi Pozzebón ofreció un taller de ritmos latinos y un recital al que se sumaron las artistas paranaenses. La próxima fecha será el 8 de agosto con la presencia de la compositora y cantante chilena Magdalena Matthey.

 

Percusión y canto compartido

“En estos momentos de mucha crisis a todo nivel, es vital encontrarnos, a todes nos hace bien, además de la instancia de taller, tener la posibilidad de estar con otras personas y de compartir, ya en estos tiempos me parece un montón”, dice la cantante y percusionista Vivi Pozzebón en las aulas de la escuela de Música Constancio Carminio, de Paraná.

– En estos espacios se trabaja desde el cuerpo, la voz y la percusión son vehículo para la música grupal ¿cómo vivís estas experiencias?

– Me emociona mucho, algunas personas no son músicas profesionales y otras sí, y empiezan a jugar con el cuerpo, a experimentar con la percusión, a tocar y cantar en grupo y todas las barreras se diluyen y es pleno disfrute. Estamos sobrepasados de redes sociales y de informaciones, la mano en el celular y todo rápido, por eso estos encuentros presenciales con la música son elementales, vernos las caras con otras personas es lo más saludable en este momento.

Desde Boca en Boca hasta Tamboreras, pasando por diversos proyectos musicales, la autogestión ha sido una herramienta fundamental para llevarlos adelante y ser parte de este encuentro es coherente a esa línea de acción.

– Sé del esfuerzo que implica la organización de este encuentro y por eso celebro el trabajo que hacen estas mujeres desde lo colectivo. El aporte a la cultura se está bajando desde el gobierno y es una cuestión muy violenta. Si no hay políticas que acompañen, tenemos que hacerlo entre nosotras, entre estas redes, para no perdernos.

Si bien hay una conquista de las mujeres y de las disidencias en los escenarios, ¿cuáles son esos espacios que todavía faltan alcanzar?

– Se ha avanzado un montón, pero creo que estos últimos dos o tres años se volvió un poco para atrás. De hecho ahora hay un montón de festivales que no ves el Cupo, hay 90 por ciento o más de hombres en la grilla. El 3J, éramos un montón de mujeres en la calle, creo que este es un momento de resistencia, es como una lucha que nunca se da, un pasito adelante y dos atrás, pero acá estamos de pie.

– En estos espacios de encuentro participan nuevas generaciones que crecieron en un contexto de mayores conquistas en materia de derechos y perspectiva de género. Al compartir experiencias con ellas, ¿qué aspectos considerás más importantes para transmitirles?

– Siempre hay momentos de charla en los talleres: hay que buscar conectar con otres, hacer cosas en red, de manera colectiva. Tanto para las más jóvenes como las que ya venimos con un recorrido, la clave es no quedarse, estudiar, seguir aprendiendo y tener nuevas herramientas para comunicar un sentir para llegar a la gente y también emocionar con las canciones.

 

Caja de resonancia

En 2020 nació “Compositoras en radio”, un programa que se suma a la idea de poner en agenda a las mujeres y sus músicas. “Estábamos en pandemia, y pensamos que algo teníamos que hacer para no quedar paralizadas y seguir construyendo este camino de dar a conocer la obra musical de las compositoras”, cuenta Analía.

Con la entrevista como eje, distintas integrantes del colectivo rotan para ser anfitrionas del programa y difundir músicas de las compositoras invitadas, sus biografías e indagan en sus procesos creativos. Hasta ahora no han repetido protagonistas y se han llenado de voces del país y del mundo.

Con siete años ininterrumpidos al aire, todos los miércoles a las 21 se puede escuchar el programa en vivo por radio FM Costa Paraná 88.1 o de manera asincrónica desde la plataforma que se conecta en el instagram @compositoras.er. “Nos parece muy bueno que los programas queden para ser escuchados en otros momentos y, al mismo tiempo, se va construyendo un archivo documental con voces y músicas que resuenan en la contemporaneidad y quedan en la memoria colectiva”.

 

Dejar huellas

Un libro de partituras contiene una forma particular de generosidad: la de compartir la música para que otros puedan habitarla. No se limita a ofrecer una canción para ser escuchada, sino a interpretarla, hacerla propia y reinventarla a través de nuevas lecturas.

Bajo esta idea, en 2023, el colectivo publicó junto a la Editorial de Entre Ríos, un libro que reúne diecisiete canciones de compositoras entrerrianas. Las obras incluyen letras, partituras, reseñas biográficas y códigos QR para escuchar las canciones, constituyendo un material inédito para la enseñanza (se distribuyen en las escuelas de la Provincia) y difusión de la música creada por mujeres en la provincia.

“Es un logro para celebrar y, al mismo tiempo, un desafío. No solo es nuestro registro emotivo y creativo, es saldar una deuda hacia tantas compositoras desconocidas u olvidadas. Es un posicionamiento sobre el decir de la mujer en un material que viaja y permite que en otros lugares se conozcan estas obras”, destacan. Como un manifiesto, el prólogo reza: “En Compositoras somos infinitamente diversas, pero esencialmente iguales: todas somos mujeres, todas creamos, todas decimos”.

 

Foto de portada: Juliana Faggi

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