De su primer encuentro con Silvio Rodríguez a la complicidad musical con el «Colo» Vasconcellos, Raly Barrionuevo transita con honesto y atinado paso El camino de Solgo, un disco que lo hermana con su mejor tradición autoral desde una actualidad trascendente.
Un lustro después de haber hecho memoria personal y cultural con 1972, el artista folclórico Raly Barrionuevo retoma ese espíritu pero en esta ocasión lo hace a partir de canciones propias para construir un conmovedor fresco personal que sigue la ruta de El camino de Solgo, a partir del hermoso relato Solgo, de María Teresa Andruetto, que la propia escritora aborda en diálogo con la canción Esta lluvia.
Andruetto sintetiza parte del andar poético de la leyenda de ese artista coreano que pintaba árboles que los pájaros confundían con plantas verdaderas y que en el volumen lanzado en 2024 sumando las ilustraciones de Cynthia Orensztajn, sirvió para inspirar o terminar de encauzar el pulso temático y espiritual del nuevo trabajo musical del santiagueño.
Entonces, si aquel disco fechado con el año de nacimiento del oriundo de Frías se nutrió de recuperar canciones argentinas de las décadas del ’50 y ’60 como un homenaje a su padre guitarrero y cantor Segundo Rosario Barrionuevo que estuviera tan ausente como vedado por su madre Olga del Carmen Toledo para configurar una suerte de segunda edición de Radio AM (un trabajo de similar carácter evocativo publicado en 2019) y que entonces lanzara con un programa de radio donde conversaba con Andruetto, acá Raly habla en primera persona y con obra propia sin resignar una sensibilidad a flor de piel que deviene en canciones.

Raly Barrionuevo. Fotos: Valentín López
Esta vez el músico parece querer indagar en sus más hondas raíces sensibles y desde ese riesgo emocional y emotivo entrega un alegato delicado donde la hondura se hermana con un criterio estético tan telúrico como intransferible y emocional.
En El camino de Solgo -que puso a rodar a través de su sello Disco Trashumante- hay un repertorio de 15 canciones donde salvo un fragmento instrumental de La memoria de los niños, compuesto y ejecutado por el fallecido pianista Adolfo Ábalos, el resto del programa se apoya en obras de Barrionuevo que él mismo canta a la vez que ejecuta guitarras, piano, teclados, bombo, contrabajo, percusiones y bajo, entre más, y suma el aporte, en nueve de los temas, del guitarrista salteño Juan José «Colo» Vasconcellos, líder del cuarteto Ahyre.
Junto a esa yunta sonora, hay certeras participaciones de un cuarteto de cuerdas (Sofía Del Moral en violoncello, Katherine Andara y Guadalupe Tobarias en violines y Claire Marie Fahy en viola), los vientos ejecutados por Mariana Iglesias (flauta dulce), Rocío Djurkan (sikus) y Pamela Schweblin (flautas y gaitas irlandesas), el piano de Marina Ábalos Gordillo, el bombo de Daniel Barrionuevo y una galería de voces donde se cuentan, entre otras, las de Micaela Vita, Mery Murúa, Maite Suarez y Guadalupe Toledo, además, claro, de la del trovador cubano Silvio Rodríguez quien desde La Habana entona partes de la bella y melancólica pieza Hasta el fin donde ambos se unen para cantar «Es que el sueño no termina en la mañana y ese abrazo se ha quedado en vos y en mí. Y la lluvia, compañera, traerá los brotes nuevos hasta el fin».
Pese a la suma de aportes que nutren sonoramente al recorrido, el disco se oye como fecundo fruto de la experiencia solitaria que el afincado en Unquillo (Sierras Chicas de Córdoba) viene cultivando por escenarios del país y del mundo desde finales de 2021 y donde, alejado de toda estridencia, desmenuza la sonoridad de sus instrumentos y artefactos, entre ellos un canto cada vez más asentado y cierto que como nadie expresa y entona la palabra “compañera”.
Dentro de un cancionero donde no se aprecian piezas de relleno sino un concepto pensado y expandido, el músico ligado al Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina (MoCaSE-VC) y a la Universidad Trashumante creada por el sociólogo y educador popular Roberto «Tato» Iglesias, presenta temas que seguramente pasarán a ser parte de los clásicos alumbrados en tres décadas de imponente actividad desde su irrupción con El principio del final (1995).
Yo vengo, En el patio, Zamba para una muchacha (donde le canta a ella y le dice: «tu camino a tientas se bifurca hacia el fondo azul de mi guitarra que andaba perdida»), El inquisidor (tal vez el más político del repertorio donde apunta «¿Será que viene un tiempo de cantar con la vida y la muerte disputándose un lugar en la nueva canción, en su verdad?»), Camila, Changuito alado (dedicado a su admirado amigo y basquetbolista santiagueño Gabriel «Tortuga» Deck quien integra el poderoso Real Madrid), La memoria de los niños (sobre músicas de Adolfo Ábalos), Tu casa, Mujer de agua, Tonada del girasol (con letra de David Muñoz), Contra la corriente y Cuando todo («Que tan alto subí con vos. Tan alto que mi pena resbaló. Y andando en las alturas encontré planetas que jamás soñé. Canciones que jamás escribiré. Yo te digo que aquí estaré, seré una lluvia fresca en tu dolor. Alondra, compañera de tu sed, un silbo que andará en tus pies»), completan la atractiva nómina.
Más allá de cada una de las estaciones propuestas en El camino de Solgo, Raly consiguió dar forma a una obra orgánica que se echa a andar, que se disfruta como una travesía al corazón personal y estético de uno de los más influyentes artistas de la música popular argentina de las últimas décadas.
Tal vez y tomando nota del espíritu indómito del músico, quede por desentrañar si la alegoría en torno a Solgo –capaz de rechazar la holgura y los lujos que se le ofrecía en Palacio de la Ciudad Imperial o la trascendencia prometida por los monjes del santuario mayor para, en cambio, afirmarse en su propia certeza sobre la función del arte- lo precipite hacia otros rumbos para abrazar a su modo el mandato de esa leyenda.
El largo camino de Solgo en gira nacional
El tour a partir de El camino de Solgo que Barrionuevo encarará con una banda todavía sin confirmar en cuanto a conformación e integrantes, comenzará con una trilogía de conciertos en el Teatro Comedia de la ciudad de Córdoba en las noches del 24, 25 y 26 de julio y enseguida viajará a Santiago del Estero para ser presentado el 31 de julio en el Teatro 25 de Mayo de Santiago del Estero y una velada más tarde en el Centro Cultural San Martín de las Termas de Río Hondo.
Durante agosto hay otras seis funciones previstas en la gira con recitales en La Segunda Arena de Rosario (el sábado 8), en Tribus Club de Arte de Santa Fe (el domingo 9), en el Teatro de la Ciudad de La Rioja (21 y 22), en el Teatro Sarmiento de San Juan (el 29) y en el Teatro Plaza de Godoy Cruz, Mendoza (el 30).
Las ocho fechas previstas para septiembre se harán en La Pampa (el 12 en General Pico y el 13 en Santa Rosa), en el Teatro Metro de La Plata (el 18), en el Teatro Cañuelas (19), en el Centro Cultural Municipal de Venado Tuerto (20), en Teatro Radio City de Mar del Plata (26) y Teatro Municipal de Olavarría (27).
La gira en octubre, todavía sin salas confirmadas andará por la Patagonia con paradas en Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, Trelew, Esquel, Epuyén, Bariloche y San Martín de los Andes; mientras que hacia noviembre están previstos conciertos en Montevideo (Uruguay) y en la Ciudad de Buenos Aires.
Un 10 en la discografía de Raly
El camino de Solgo es el décimo álbum solista (sin contar compilados ni placas en vivo) de Raúl Eduardo Barrionuevo Toledo y a días de su salida ya merece ubicarse entre los trabajos salientes del trovador folclórico que desde mediados de los 90 sostuvo un mensaje testimonial en una escena de renovación dominada por otras estéticas y encabezada por figuras como Soledad, Los Nocheros y Chaqueño Palavecino.
En enero de 2023 y en plena edición 63° del Festival Nacional de Folclore de Cosquín, Raly cantó junto a Soledad Pastorutti y Jorge Rojas (devenido solista pero voz principal del fenómeno más masivo de Los Nocheros) y, más tarde y en conferencia de prensa, explicó: “En algún momento éramos de otros mundos, pero siempre hemos cantado todos juntos en Cosquín y eso no se puede perder jamás, jamás, jamás”.
En otro tramo de esa alocución, insistió: “Con Jorge somos amigos, nos visitamos y cocinamos juntos, pero nunca habíamos coincidido en la misma noche de Cosquín y lo que hicimos con La Sole fue una proyección de lo que pasa en su casa cuando la visito y, de hecho, ella eligió una zamba mía para su próximo disco”.
Entre las placas salientes de la discografía con su nombre, destaca una trilogía parida en la primera década del siglo XXI: Circo criollo (2000), Ey, Paisano (2004) y Noticias de mi alma (2007), este último quizás el más emparentado con el espíritu del flamante material ”lanzado el pasado viernes 5 de junio en plataformas digitales.
Además, Raly registró álbumes compartidos como La Juntada (con Dúo Coplanacu y Peteco Carabajal, en 2003) y Hermano Hormiga (en comunión con su compadre patagónico Lisandro Aristimuño, en 2019) y otros trabajos en directo capaces de mostrar el incendiario lazo con un público que lo adora tal como puede apreciarse en Paisano vivo (2006), El sueño de los viajeros (2015) e Inkonexión (2020) grabado en dos funciones realizadas en marzo de 2019 en Ciudad Cultural Konex, uno de sus dos reductos porteños favoritos junto al Teatro Coliseo.