Barbarita Palacios editó su tercer disco solista, Vivir así, el cual acentúa, con su banda, su veta pionera del rock folklórico. La también integrante del grupo de Gustavo Santaolalla analiza las inspiraciones políticas, generacionales y sonoras de Vivir así, en el que participan Ricardo Mollo, Luciana Jury, Barbi Recanati, Daniel Melingo, León Gieco y el propio Santaolalla. Lo presenta los días 10 y 11 de abril en La Fábrica (Fitz Roy 1245, CABA).
¿Cómo se puede vivir así? ¿Cómo salir de este ruido enorme en el que todo sucede al mismo tiempo? Con canciones de rock-pop alternativo y alma de raíz folklórica. Con sentidas letras sobre los vínculos, el recuerdo de los ausentes, el dolor de la época, la resistencia y la creatividad. Así es Vivir así, el tercer disco solista de Barbarita Palacios, que se lanzó el 18 de diciembre de 2025: sus once canciones exploran la sensibilidad, la injusticia y la transformación colectiva desde el arte, el deseo y el amor. “Vivir así es un disco urgente -dice ella-. Si logro que alguien conecte con algo, y con alguien, en este tiempo, para mí está bien. Esa fue mi intención y mi necesidad con este disco”.
Y la compositora, instrumentista y cantante Barbarita Palacios lo siente con plenitud: “Yo nací en 1973. A mi edad no me interesa hacer canciones por hacerlas. Tienen que tener algo interesante para decir. Eso también es Vivir así”, delimita. “Por eso la necesidad de encontrarnos a escuchar, a sentir, a pensarnos y a cuestionarnos. Este disco tiene ese motor”. Y si bien no tuvo la producción de su cuñado Gustavo Santaolalla como sus discos anteriores (Si va, de 2015, y Criolla, de 2021), Palacios y sus compañeros, que integran la banda de aquél, profundizan en su pionera conexión de la raíz folklórica con el rock y la electrónica para las canciones con fundamento de hoy.
Vivir así es “un manifiesto sensible, independiente y colectivo”, sabe Palacios. Y sintoniza con las demás palabras que escribió en el comunicado oficial: “Este disco le habla a todo lo que me trajo hasta acá: a la raíz, al rock, al legado de mi familia y al presente que nos convoca. Vivir así es un abrazo entre lo que fui, lo que soy y lo que deseo ser”. Dijo a la raíz y al rock: a su experiencia cruzando ambos géneros con Camilo Carabajal, en los albores del siglo XXI, en la banda Semilla, que marcó un antes y un después entre ambos lenguajes, editó su disco homónimo en 2007, producido por Santaolalla, y abrió estelas sonoras que aún continúan.
Palacios nombró al legado de su familia: es hija de la legendaria Egle Martin, que además de vedette y coreógrafa brilló como cantante, refulgió de candombe, defendió el uso del bombo legüero, trazó influencias enormes y falleció en 2022. Y el abrazo de Palacios es, también, para sí misma: grabó Vivir así con su pareja, Javier Casalla (de Bajofondo, en violín, viola, guitarras, teclados, percusión y otros), con Nicolás Rainone (en contrabajo, bajo, guitarras, teclado, programaciones y otros) y con su propio hijo Lucero Carabajal (en percusión, batería electrónica y bombo). Y si las letras son de ella, la música es grupal.
Desde 2016, Palacios, Casalla y Rainone integran la banda de Santaolalla en sus giras mundiales. Otro dato: desde 2020, ella comenzó a trabajar con Casalla como productora artística a partir del disco Abrazo, de la desafiante cantora Luciana Jury, y en 2023 produjeron el homenaje en vivo al proyecto De Ushuaia a La Quiaca -de León Gieco y Santaolalla- en el Centro Cultural Kirchner (o Palacio Libertad). Todas estas coordenadas confluyeron en la sonoridad y en el vuelo sonoro de Vivir así y por eso Barbarita Palacios dice: “Este es un tiempo de agarrarse fuerte, cada uno con su tribu, y empujar para no soltar al otro: de eso también va Vivir así”.
Ya habrá tiempo para desgranar -una a una- las once canciones del disco. Ahora es clave mencionar a los que, en sintonía con el deseo de Vivir así, participan aquí: Ricardo Mollo, Luciana Jury, Barbi Recanati, Daniel Melingo y, en un encuentro mágico, León Gieco y Gustavo Santaolalla. Cuenta Barbarita Palacios: “Este es el primer disco que nos autoprodujimos nosotros, acompañados, por supuesto, por Gustavo Santaolalla. Era un salto muy grande, pero él mismo nos dio el OK. ‘Háganlo ustedes’ -dijo-. A mí no me necesitan para nada’. Así que nos dio el empujón para algo que ya veníamos pensando porque, en realidad, estamos trabajando todos los mismos desde mi primer disco. Y de nuevo estamos contentos con el resultado”.
Y Palacios profundiza: “Vivir así un disco totalmente actual y que yo necesitaba hacer ahora. Habla de todo lo que nos pasa y lo que nos atraviesa. Yo creo que le hablo a la gente de mi generación, más allá de que quiero que le llegue a todo el mundo”. Y no lo piensa sólo desde el mensaje: “Desde el sonido tiene una cosa bastante ochentosa, aun desde toda la electrónica que usamos. Lo más rupturista está de la mano de mi hijo Lucero Carabajal, con todas sus propuestas de trap. Igualmente, no quiero catalogar al disco de una manera determinada, porque me interesa que todo el mundo lo escuche. Y, además, estoy harta de que se ponga la música en casilleros: el arte es de todos y para todos”.
¿Y hacia dónde percibe el sonido de Vivir así? ¿En qué espejo lo refleja Palacios? “En lo alternativo -sonríe-. Ya empieza a ser una identidad propia, ¿no? Puede ser un folklore alternativo o un rock alternativo porque, como digo, el disco tiene, además, mucha electrónica. Y la idea de ‘Vivir así’, la canción que abre el disco, es un concepto afín a la época que estamos viviendo”, capta Palacios. Ahí, mientras canta en los agudos de su registro, sobre un ritmo de 3 x 4 marcado por las guitarras enchufadas pronuncia: “Todo está en pedazos, rota mi canción. Rota la gente y pobre corazón”.

Nicolás Rainone, Lucero Carabajal, Barbarita Palacios y Javier Casalla. Fotos: Luna Santaolalla
– En Criolla, tu disco anterior, de 2021, hubo una canción dedicada al feminismo. El Ni Una Menos y la ola de los pañuelos verdes, ¿cambiaron tu manera de verte a vos misma como artista femenina?
– En principio sí, porque en la banda Semilla, a principios del siglo XXI, yo era la única mujer en una banda de hombres y además hacía las canciones. Pero siempre tuve bastante power. Ahora está más a la vista, pero siempre fui bastante feminista. Desde ya, yo soy heterosexual; tengo mi compañero, Javier Casalla, y estamos en una constante deconstrucción aprendiendo del movimiento feminista. Eso nos ayudó a todos a darnos cuenta de cosas que ya tenían nombre y apellido. Me parece que el gran salto fue poder ponerle nombre a lo que ya sucedía de alguna manera. Es clave para mí poder reconocerlo y decir: “Sí, soy feminista”.
– En el texto de difusión del disco decís que Vivir así “combina madurez, raíz, experimentación y una mirada crítica y sensible sobre el presente”. ¿Cómo te inspira la crisis que estamos viviendo como sociedad?
– Me parece que el arte cobró un peso tremendo, como en el 2001, aunque es muy diferente porque entonces no teníamos la inteligencia artificial y un montón de cosas bastante más complicadas de hoy. Pero el arte tomó un lugar importantísimo para resistir todo lo que nos está pasando. Para mí el 2001 fue tremendo, porque ahí nació Semilla y luego hicimos El Semillero, de La Catedral en Almagro, y La Peña Eléctrica. O sea, si hay algo de lo que me siento parte es de los momentos de crisis. Ahí me doy cuenta de que tengo algo para hacer. Para dar y para recibir.
El mapa urgente
“Vivir así fluyó increíblemente, incluso sin tener a Gustavo Santaolalla como productor como en mis discos previos -contrasta Barbarita Palacios-. Y eso era re importante para nosotros, porque somos la banda de Gustavo: trabajamos bárbaro con él, en lo que nos aportó, y también con toda la libertad que nos brindó”. Y un momento especial, entre tantos, fue “el día que vinieron Barbi Recanati y Ricardo Mollo a grabar al estudio: fue un momento muy feliz. Lo pasamos hablando de pavadas, también de cosas importantes, y haciendo música. ¿Qué más se puede pedir?”.
¿Cuál fue el método creativo de Vivir así? “Yo compongo las canciones -dice Palacios-, pero lo que pasó aquí es que yo trataba de no terminar algún tema y llevaba la propuesta a la sala para tocarla con Javi, Nico y Lucero, así que laburamos y compusimos juntos”. Y Palacios conecta con otro aspecto de Vivir así: “El arte de tapa está relacionado con el noise, el ruido enorme que vivimos hoy, en el que todo está superpuesto y finalmente no se entiende nada de lo que estaba pasando. Por eso digo que es un disco urgente”. Y es hora de recorrer, una a una, sus once canciones; sus inspiraciones y sus secretos:
1 – Vivir así: “Es una canción mía de los años ‘90. La letra la reescribí y la música cambió bastante con los chicos, pero el germen, la semilla, es de los ‘90. Es de esas canciones que tengo guardadas y que me interesa en algún momento desarrollar, y a la letra la llevé a lo actual: a lo que nos atraviesa como pueblo, como sociedad. Por eso digo que le hablo un poco a la gente de mi generación. Y el tema es un poco progresivo, algo que también es parte de mi generación”.
2 – Besos en mi memoria: “Es una canción que hice en la pandemia. Por eso dice «hay besos en mi memoria y un deseo que explota». Habla de la necesidad del contacto con el otro. Aunque hay otra parte que dice «en el frío no confío», por esta cosa del COVID-19. Por supuesto, creció mucho de la mano de los chicos, pero aquél fue el origen de esa canción, a partir de la nostalgia del contacto con el otro. Y en otra parte manifiesta «que el amor no falla». Que, aunque no te veas, ese amor estaba intacto”.
3 – Alfarero, con Luciana Jury: “Es un temazo con letra de Armando Tejada Gómez y música de mi mamá, Egle Martin. Y la invitamos a Luciana Jury, que era increíble para esta canción. Mi idea, en la medida que pueda, es ir reversionando las canciones de mi vieja en mis discos y, por supuesto, quiero hacer un álbum homenaje a ella, pero eso ya es otro capítulo. Y con Luciana Jury somos íntimas amigas, nos queremos muchísimo y ambas venimos de familias de artistas: eso nos mantiene unidas. En este tema yo sabía que iba a funcionar muy bien la energía de Luciana con la de mi vieja y estamos re contentos con cómo quedó”.
4 – Mestizo, con Ricardo Mollo: “Esta canción es de Edelmiro Molinari, de la época de Almendra. Él era muy amigo de mamá y ese tema se cantaba en casa, con toda la cuestión de los ritmos argentinos que ella investigaba. Mi mamá ya no está en este plano y reconocerla dentro de mí, con mi propia voz, me parecía muy groso. Además, es una manera de sanar: ‘Mestizo’ está relacionado con la historia de mi casa y con mi propio camino, porque el rock nacional me parte la cabeza, así como me parte la cabeza el folklore nuestro. Pero me apasiona especialmente el primer rock argentino: el de Almendra, Manal, Arco Iris, etc. Y la presencia de Ricardo Mollo, con su voz y con sus solos de guitarra eléctrica, fue muy especial: su generosidad de ponerse al servicio de la canción. Tenemos mucho que aprender de los colegas y de la gente que es más grande que uno en todos los sentidos”.
5 – Amigo: “Esta canción está dedicada a Juan Caballero, de Semilla. Yo la escribí cuando, en un momento, él se fue de la banda. Por eso dice: «Como un sol que se ha dormido, una flor que ha envejecido, y si el cielo se ha perdido, yo ya no te encuentro, amigo». A partir de Juan, está dedicada a todos los amigos. Habla de esos ‘compañeros del sendero’, como dice Gustavo Santaolalla. Al principio era un carnavalito y evolucionó a su forma más rockera y electrónica, con todo el aporte de la banda”.
6 – Arriba el amor, con Barbi Recanati: “Esta es una canción profundamente política, que habla del amor como resistencia y de la lucha en las calles para que haya mayor justicia. Dice: «La plaza llena con el alma en la voz. No somos pocos los que andamos por vos (…) Si peleo un mundo mejor». Yo traté de que tuviera poca letra para ir al hueso. Creo que en este tema lo logré bastante. Es un canto a nosotras, a nosotres, a todos los que estamos afuera de lo que hoy manda al mundo. Y lo importante es poder estar en la calle, siempre, en todas las luchas. E invité a Barbi Recanati a que cantara porque la adoro y la sigo: fue una alegría enorme, porque siempre había querido hacer algo con ella. Y lo que pasó es que el tema quedó como comunicación institucional de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) y de la Marcha del Orgullo, y, por supuesto, estoy totalmente alineada con esa lucha”.
7 – Mi amor: “Arranca en ritmo de cueca, es un tema de amor y habla de seguir luchando por la humanidad: de que ese monstruo que es la IA no nos coma. Dice al principio: «Y si pudiera tenerte cerquita de mi corazón. Y si fuera tan fácil poder abrazarnos, quedarnos y amarnos, mi amor». O sea: ahí hay un otro. En la segunda parte dice «y si fuera tan fácil poder abrazarme, quedarme y amarme, mi amor». Ahí, donde ya suena una voz más electrónica, no hay un otro: es la presencia de la IA. En esta lucha estamos: entre lo verdadero y lo falso, entre lo orgánico y lo inorgánico. Por suerte, para reflejarlo, logramos una producción increíble”.
8 – Motor Psico, con Daniel Melingo: “Un día, Javier vino y sugirió: ‘Me gustaría que hiciéramos una versión de este tema de Los Redonditos de Ricota’. Y quedó buenísimo. Estaba bueno, para nosotros, porque realmente no somos una banda ricotera. Entonces, ¿cómo llevar adelante una versión respetuosa y a la altura de una canción tan enorme? La hicimos pensando en que Motor Psico tiene, también, una cosa muy femenina. Yo alucino porque, en algún punto, me parece bastante romántica, y lo mismo pensaba Javier. Entonces, le bajamos un poco la velocidad y acentuamos ese sentimiento. Espero que el público rocanrolero no se sienta violentado. E invitamos a Daniel Melingo para que tocara el clarinete porque es un gran valor nuestro. Además, es compañero del sendero de Javier. Y algo central: el tema no tiene ni una sola viola eléctrica: es totalmente electrónico”.
9 – Perfume a vida: “Esta canción se la escribí a mamá. Por eso digo que Vivir así es un disco muy personal, en un punto. Toca cosas que uno empieza a pensar en esta generación, como que se van tus papás. Así que esta canción es una despedida a mi mamá. Yo la escribí antes de que ella falleciera, pero ya sabiendo que se acercaba ese momento. Y recién ahora la puedo escuchar sin emocionarme: recién ahora la estoy empezando a entender como una obra en sí, sin que me pegue tanto en lo personal. Así que esta canción ya no es mía: pertenece al mundo de las canciones y eso la enaltece”.
10 –Todo a los demás: “También es una canción de amor que termina diciendo: «Ay, suéltanos; démonos, los dos, todo a los demás». Quiere decir que esto que tenemos nosotros, y que está tan bueno, es a la vez una pavada. ¿Por qué no se lo damos todo a los demás? O sea, es mucho más importante el otro que nosotros. A eso apuntaba. A decir: ‘Tenemos un viaje groso. ¿Sabés cuánto más groso va a ser si se lo damos todo a los demás? ¿Si lo compartimos con otros?’”.
11 – Baguala Desesperada, con León Gieco y Gustavo Santaolalla: “Esta también es una canción de resistencia: habla de nosotros y de todo lo que nos atraviesa y duele en este momento. E invitamos a León Gieco y a Gustavo Santaolalla porque, cada uno en su estilo, siempre fueron una fuente de resistencia para nosotros: para todos y para mi generación. Nos criamos escuchándolos y, además, yo tengo la suerte de haber llevado adelante, con Javier Casalla, Lucero Carabajal, Nicolás Rainone y muchos invitados, el homenaje a De Ushuaia a La Quiaca en el CCK, en 2023. Eso fue una de las cosas más grosas que nos pasó como banda. Y hay algo que nos hizo pensar mucho: León y Gustavo son dos personas muy alegres. Tienen una gran voracidad por la vida y unas enormes ganas de hacer y de saber de todo. Cuando decís ‘tiro la toalla’, estos tipos te obligan a no bajarte. Su ejemplo nos obliga a seguir en la lucha. Así que es un honor enorme poder tenerlos en esta canción, que, además, tiene muchos guiños al trap y a los sonidos actuales”.
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