Florencia Rupayan recorre el cancionero patagónico con sensibilidad y compromiso, poniendo en diálogo territorio, memoria y soberanía. Su música, atravesada también por raíces mapuches, habita el folklore con mirada profunda y contemporánea.


Florencia Rupayan es una cantora nacida en Carmen de Patagones, Provincia de Buenos Aires, en la comarca -como dice ella- que comparte identidad con Viedma, capital de la Provincia de Río Negro. De apellido de origen mapuche, su identidad artística está profundamente ligada al territorio, la memoria y la cultura del sur argentino, nacida en un lugar con una historia muy vigente y trascendente para nuestro país.

Intérprete de folklore y difusora del cancionero patagónico, su voz recupera y resignifica la música de la región, poniendo en valor la soberanía patagónica y las raíces de los pueblos originarios. Su repertorio recorre la tradición y la actualidad del folklore argentino, con una mirada comprometida y sensible. La causa de la Guerra de Malvinas también atraviesa su camino artístico, sumando a su canto una dimensión profunda de memoria, identidad y pertenencia nacional.

– Naciste en Carmen de Patagones y viviste en Córdoba. Contanos sobre tus orígenes y cómo te iniciaste en la música.

– Nací en la comarca Viedma – Carmen de Patagones. Me gusta decir “la comarca” porque en realidad nos une el Río Negro desde dos márgenes distintos: son dos ciudades, pero una misma identidad. Crecí entre esas dos orillas, así que me siento profundamente parte de ese lugar. Viví en Córdoba durante diez años. Me fui a los 18 a estudiar y la decisión estuvo muy ligada a la música. Buscaba un lugar donde pudiera seguir cantando, y Córdoba tiene una movida folklórica muy fuerte y grandes festivales, así que en 2014 me instalé allí.

Hace dos años volví al sur, nuevamente a la comarca. Mis inicios en la música fueron muy tempranos: a los tres años subí por primera vez a un escenario en una peña de mi pueblo. Desde entonces canté en actos escolares, festivales locales y luego regionales. A los 14 o 15 años empecé a hacerlo de forma más profesional, participando en festivales provinciales y más importantes, como el Festival Internacional de Música Folclórica en La Plata. Ahí confirmé que quería dedicarme a la música. Aunque estudié y me recibí de fonoaudióloga, nunca dejé de cantar, siempre llevé ambas cosas en paralelo.

– En tu repertorio haces música patagónica y folklore del país. ¿Sentís que es importante mostrar ese cancionero patagónico?

– Me crie cantando folklore, pero mis primeros referentes no eran patagónicos. Escuchaba mucho a Horacio Guarany, que es mi ídolo, también a Peteco Carabajal, Mercedes Sosa y Los Nocheros. Era la música que más llegaba a nuestra zona. Con el tiempo empecé a preguntarme por mi identidad: mi apellido, mi territorio, mi historia. Ahí descubrí la línea sur, el recorrido del tren patagónico entre Viedma y Bariloche, y me identifiqué profundamente con la música patagónica. Comencé a cantar ese repertorio y entendí la importancia de difundirlo. Al principio conocía lo más popular, como la obra de Hugo Giménez Agüero interpretada por Rubén Patagonia. Luego fui descubriendo más: los Berbel, y nuevos cantautores como Facundo Armas o Edgardo Lanfré. Creo que es fundamental rescatar ese cancionero y también visibilizar a los nuevos compositores patagónicos.

– ¿Tu apellido es de origen mapuche? ¿Tomás en tu visión la defensa de los pueblos originarios?

– Sí, Rupayán es un apellido de origen mapuche. A los 13 o 14 años empecé a investigar sobre su significado. Hice un viaje por la línea sur con mi familia, visitando pueblos como Los Menucos, donde la gente me iba contando historias sobre el apellido y sus raíces. Yo no tenía mucha información porque no tenía vínculo con mi familia paterna, así que ese recorrido fue clave. Ese proceso me acercó mucho a la realidad de los pueblos originarios, a su lucha y a la falta de respuestas que aún hoy existe. También fortaleció mi vínculo con la música patagónica. Sentirme parte de esa identidad le dio un nuevo sentido a mi música.

– Cantaste en la Fiesta de la Soberanía Patagónica en Carmen de Patagones. ¿Qué significa para vos participar en este evento histórico?

– La Fiesta de la Soberanía Patagónica es mi festival favorito. Desde chica soñaba con subir a ese escenario. Empecé cantando en el escenario pequeño y, años después, tras ganar una medalla de oro en los Torneos Bonaerenses, tuve la oportunidad de subir al escenario mayor. Fue un antes y un después para mí. En 2013, antes de irme a Córdoba, fui nombrada embajadora del festival gracias al apoyo de la gente de mi pueblo. Es un orgullo enorme. La fiesta conmemora la Gesta del 7 de marzo de 1827, cuando el pueblo defendió la soberanía ante el avance brasileño. Es una historia muy importante que debería difundirse más a nivel nacional.

«Sentirme parte de la identidad mapuche le dio un nuevo sentido a mi música». Fotos: Gentileza de la artista

– Vas a representar a Río Negro en “La Patagonia le canta a Malvinas” en Tierra del Fuego. ¿Cómo se gestó el evento y qué sensaciones te genera?

– El 2 de abril voy a estar en Río Grande en el festival “La Patagonia le canta a Malvinas”, impulsado por la municipalidad y por el cantautor Facundo Armas. Es una experiencia muy emocionante. Guerra de Malvinas es un tema que nos atraviesa a todos los argentinos. A partir de esta invitación me acerqué mucho más a la historia, hablé con veteranos de guerra de mi pueblo, escuché sus relatos, vi sus recuerdos. Eso me generó una conexión muy profunda. Voy con mucho orgullo, emoción y también responsabilidad. Representar a mi provincia en un evento así, tan cerca de Malvinas, es algo muy fuerte. Además, participaré junto a otros artistas patagónicos en un encuentro cultural que incluye música y danza. Siento que será uno de los escenarios más importantes de mi vida, por la carga emocional que tiene.

– Por último, me habían dicho que una vez en una peña en Cosquín no te dejaron cantar porque hacías música patagónica, ¿como fue ese evento?

– No, en realidad esto fue en una peña que no tiene nada que ver con el Circuito Oficial del Festival de Cosquín. Era una peña que se hacía ahí en Cosquín, y me habían llamado para tocar y me dijeron que querían que cante, pero que no cante tanta música patagónica porque era aburrida. Y, entonces, yo les dije que no iba a cantar. Me dijeron por qué, yo dije que no iba a cantar e hice un descargo en las redes sociales que se viralizó en su momento. Tenía muy buena relación con la Comisión de ese momento, entonces me llamaron enseguida, me preguntaron qué es lo que había pasado, yo justo estaba tocando en Bialet Masse justamente a una actuación que me había dado el Festival de Cosquín. Y  bueno se reviralizó eso. Entonces, después, ese año, creo que subió Yoel Hernández al escenario, y él había leído mi posteo, entonces dijo que se solidarizaba con mi caso y todo y demás. Pero sí, eso fue lo que paso.

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